Discusión sobre este post

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Avatar de Eduardo Vicent

Me voy a permitir el lujo de compartir un post, que ilustra en una experiencia real, todo lo que se comenta aquí.

https://www.tinkernet.es/p/this-machine-kills-fascists-una-camino

Surge de muchas conversaciones contigo, ya lo sabes.

Nada me ha hecho más feliz en este tiempo que salir de Spotify y el streaming, aunque luego terminase pagandl Qobuz, lo uso para cosas muy concretas que me requieren demasiado esfuerzo.

Gracias por seguir construyendo disidencia.

Avatar de El taller de afuera

Volveré a leerlo con calma y a revisar las plataformas que mencionas, además de repasar el método, o los métodos, que usas para organizar tu música. Hace tiempo dejé Spotify. Volví a mi disco duro, donde tengo guardada mucha música que he ido reuniendo con los años. CDs comprados y otros descargados. Era inevitable, porque simplemente no llegaban a mi país.

Hay dos cosas de tu artículo que me llamaron mi atención. La primera es el ejercicio de tus alumnos, eso de perseguir las influencias. Yo también lo hacía. Escuchaba una banda, luego buscaba a quiénes habían influido a esa banda, después las influencias de esas influencias. También me pasaba con el cine. Entraba en Wikipedia y podía pasar horas siguiendo ese árbol. Así descubrí muchísimos músicos, directores y libros. No sé muy bien cuándo dejé de hacerlo.

La segunda tiene que ver con algo sobre lo que llevo tiempo pensando. Cómo lo digital cambia nuestra relación con las cosas. Es mucho más fácil dispersarse. Pones un disco en Spotify y, cuando termina, empieza otro sin que tú hagas nada.

Hace poco, en un zoom con un diseñador gráfico que conocí por otra plataforma, me enseñaba su colección de vinilos y CDs. Me dijo que jamás dejaría de escucharlos. Y me vino una imagen muy clara.

Para poner un vinilo primero tienes que elegirlo. Parece una tontería, pero no lo es. Yo también elijo la música según el trabajo que voy a hacer. La diferencia es que, cuando el soporte es físico, la elección pesa más. Hay que levantarse, buscar el disco, colocarlo, darle la vuelta cuando termina. Esa pequeña fricción hace que el compromiso con la decisión también sea mayor. No es tan fácil cambiar de idea cada treinta segundos.

No he llegado a ninguna conclusión. Es solo un pensamiento que me ronda desde hace tiempo.

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