Surge de muchas conversaciones contigo, ya lo sabes.
Nada me ha hecho más feliz en este tiempo que salir de Spotify y el streaming, aunque luego terminase pagandl Qobuz, lo uso para cosas muy concretas que me requieren demasiado esfuerzo.
Gracias a ti por leer y por compartir tu fantástico texto que en su momento tanto me gustó. El Kiribati también nace un poco de allí. Recuerdo aquellas conversaciones en las que tú me decías que había que salir de ahí, y yo te defendía que necesitaba Spotify para mi trabajo. Obviamente, tenías razón. Abrazo grande.
Hace ya 3 años de eso. Increíble como ha cambiado todo y lo que quedaba por ver. En cualquier caso, la inspiración es mutua y a mí me ha llevado a cambiar muchísimas cosas. Gracias siempre. Otro abrazo enorme para ti y no dejes nunca de contarnos cosas tan guays.
Volveré a leerlo con calma y a revisar las plataformas que mencionas, además de repasar el método, o los métodos, que usas para organizar tu música. Hace tiempo dejé Spotify. Volví a mi disco duro, donde tengo guardada mucha música que he ido reuniendo con los años. CDs comprados y otros descargados. Era inevitable, porque simplemente no llegaban a mi país.
Hay dos cosas de tu artículo que me llamaron mi atención. La primera es el ejercicio de tus alumnos, eso de perseguir las influencias. Yo también lo hacía. Escuchaba una banda, luego buscaba a quiénes habían influido a esa banda, después las influencias de esas influencias. También me pasaba con el cine. Entraba en Wikipedia y podía pasar horas siguiendo ese árbol. Así descubrí muchísimos músicos, directores y libros. No sé muy bien cuándo dejé de hacerlo.
La segunda tiene que ver con algo sobre lo que llevo tiempo pensando. Cómo lo digital cambia nuestra relación con las cosas. Es mucho más fácil dispersarse. Pones un disco en Spotify y, cuando termina, empieza otro sin que tú hagas nada.
Hace poco, en un zoom con un diseñador gráfico que conocí por otra plataforma, me enseñaba su colección de vinilos y CDs. Me dijo que jamás dejaría de escucharlos. Y me vino una imagen muy clara.
Para poner un vinilo primero tienes que elegirlo. Parece una tontería, pero no lo es. Yo también elijo la música según el trabajo que voy a hacer. La diferencia es que, cuando el soporte es físico, la elección pesa más. Hay que levantarse, buscar el disco, colocarlo, darle la vuelta cuando termina. Esa pequeña fricción hace que el compromiso con la decisión también sea mayor. No es tan fácil cambiar de idea cada treinta segundos.
No he llegado a ninguna conclusión. Es solo un pensamiento que me ronda desde hace tiempo.
He cambiado mis patrones de escucha de música muchas veces a lo largo de los años. Cuando era pequeño, casi todo era la radio, porque era donde más diversidad podía encontrar. Poco a poco me fui haciendo con unos casetes, después algunos CDs, pero reconozco que desde que el mundo digital está ahí, casi solo consumo música en formato digital.
Descargué mucha música entre 2000 y 2010, y creo que pago el prémium de Spotify desde 2010 (y sigo haciéndolo, todo sea dicho, por comodidad). He tenido temporadas en las que no he escuchado muchos discos y tiraba más de listas, pero siempre han sido las listas que yo me creaba con música que conocía y música a la que me quería exponer. En los últimos tres años he cambiado mucho mi patrón de escucha. Sigo teniendo alguna lista a modo de “radio” para cuando estoy a otras cosas, pero me he propuesto escuchar discos de principio a fin para disfrutar más de la música que me gusta. Y vaya, he expandido mis gustos en 3 años como no lo había hecho en los 20 años anteriores. Esto también me ha animado a meterme en Bandcamp y colaborar ad-hoc con aquellos artistas que me tienen cautivado en cada momento.
Para todo este trabajo estoy usando https://www.besteveralbums.com/ (una web que permite guardarte qué discos escuchas, puntuarlos e incluso rankearlos si te apetece) y ha sido un acierto. Posiblemente RateYourMusic habría sido mejor opción, pero ya estaba enfangado y es difícil cambiar de una a otra (no imposible, difícil). Eso sí, uso mucho RateYourMusic para buscar material específico sobre
Y qué decir de Last.fm, una maravilla. Empecé a usarlo en marzo de 2005, y estoy a punto de llegar a los 500.000 scrobbles. Es una maravilla poder volver la vista atrás y recordar qué cosas has escuchado, o qué cosas se te habían olvidado que existían y te gustaron en algún momento (no siempre un regreso grato, todo sea dicho).
Gran recopilación de webs y recursos. Me he apuntado un buen puñado.
Fantástico texto como siempre. Yo voy a recomendar esta app (la versión web no esta disponible aun) donde pagando unos 6 euros mensuales, si optas por el plan premium, tienes siempre un disco sugerido por la redacción que va rotando con un articulo o una entrevista que le da contexto a la obra. Es muy similar a https://www.onerecord.club/ pero esto esta mas enfocado a lo digital. Es otra de las muchas alternativas que has ofrecido y me parecía interesante compartirlo por aquí. https://cantilevermusic.substack.com/p/a-new-model-for-music-streaming
¡Gracias por la mención y las bonitas palabras, Ramón! Y por supuesto, gracias por sistematizar todas estas prácticas de soberanía cultural y disidencia ante las plataformas. Demasiado a menudo, nos da como pudor hablar de cómo gastamos el dinero en esto de la cultura, pero creo que en estos momentos es más necesario que nunca: la sostenibilidad de las escenas culturales alternativas depende de que las apoyemos, entre otras cosas, desde el bolsillo.
De hecho, yo mencionaría también como espacio interesante de descubrimiento y como nodo de las distintas escenas locales las tiendas de discos. Construir una relación de confianza con Pepe Mármol, de Discos Marcapasos, me ha ayudado a adentrarme en las discografías de grupos que desconocía con una guía confiable, y el trabajo que hacen tanto en Marcapasos como en Bora Bora con sus showcases es esencial para que artistas tanto locales como de fuera puedan dar espectáculos gratuitos que sirven de punto de encuentro. Sin duda, en otras ciudades pasará lo mismo.
Hay que politizar la cartera, ya te digo. Lo que dices de las tiendas de discos es tal cual, y qué dos joyas tenemos en Granada con Bora Bora y Marcapasos. Ojalá este renacer del mercado físico haga que no desaparezcan. Abrazo!
Me voy a permitir el lujo de compartir un post, que ilustra en una experiencia real, todo lo que se comenta aquí.
https://www.tinkernet.es/p/this-machine-kills-fascists-una-camino
Surge de muchas conversaciones contigo, ya lo sabes.
Nada me ha hecho más feliz en este tiempo que salir de Spotify y el streaming, aunque luego terminase pagandl Qobuz, lo uso para cosas muy concretas que me requieren demasiado esfuerzo.
Gracias por seguir construyendo disidencia.
Gracias a ti por leer y por compartir tu fantástico texto que en su momento tanto me gustó. El Kiribati también nace un poco de allí. Recuerdo aquellas conversaciones en las que tú me decías que había que salir de ahí, y yo te defendía que necesitaba Spotify para mi trabajo. Obviamente, tenías razón. Abrazo grande.
Hace ya 3 años de eso. Increíble como ha cambiado todo y lo que quedaba por ver. En cualquier caso, la inspiración es mutua y a mí me ha llevado a cambiar muchísimas cosas. Gracias siempre. Otro abrazo enorme para ti y no dejes nunca de contarnos cosas tan guays.
Volveré a leerlo con calma y a revisar las plataformas que mencionas, además de repasar el método, o los métodos, que usas para organizar tu música. Hace tiempo dejé Spotify. Volví a mi disco duro, donde tengo guardada mucha música que he ido reuniendo con los años. CDs comprados y otros descargados. Era inevitable, porque simplemente no llegaban a mi país.
Hay dos cosas de tu artículo que me llamaron mi atención. La primera es el ejercicio de tus alumnos, eso de perseguir las influencias. Yo también lo hacía. Escuchaba una banda, luego buscaba a quiénes habían influido a esa banda, después las influencias de esas influencias. También me pasaba con el cine. Entraba en Wikipedia y podía pasar horas siguiendo ese árbol. Así descubrí muchísimos músicos, directores y libros. No sé muy bien cuándo dejé de hacerlo.
La segunda tiene que ver con algo sobre lo que llevo tiempo pensando. Cómo lo digital cambia nuestra relación con las cosas. Es mucho más fácil dispersarse. Pones un disco en Spotify y, cuando termina, empieza otro sin que tú hagas nada.
Hace poco, en un zoom con un diseñador gráfico que conocí por otra plataforma, me enseñaba su colección de vinilos y CDs. Me dijo que jamás dejaría de escucharlos. Y me vino una imagen muy clara.
Para poner un vinilo primero tienes que elegirlo. Parece una tontería, pero no lo es. Yo también elijo la música según el trabajo que voy a hacer. La diferencia es que, cuando el soporte es físico, la elección pesa más. Hay que levantarse, buscar el disco, colocarlo, darle la vuelta cuando termina. Esa pequeña fricción hace que el compromiso con la decisión también sea mayor. No es tan fácil cambiar de idea cada treinta segundos.
No he llegado a ninguna conclusión. Es solo un pensamiento que me ronda desde hace tiempo.
Descubrir música, por azar o a través de una búsqueda consciente, es de las cosas más bonitas que hay.
He cambiado mis patrones de escucha de música muchas veces a lo largo de los años. Cuando era pequeño, casi todo era la radio, porque era donde más diversidad podía encontrar. Poco a poco me fui haciendo con unos casetes, después algunos CDs, pero reconozco que desde que el mundo digital está ahí, casi solo consumo música en formato digital.
Descargué mucha música entre 2000 y 2010, y creo que pago el prémium de Spotify desde 2010 (y sigo haciéndolo, todo sea dicho, por comodidad). He tenido temporadas en las que no he escuchado muchos discos y tiraba más de listas, pero siempre han sido las listas que yo me creaba con música que conocía y música a la que me quería exponer. En los últimos tres años he cambiado mucho mi patrón de escucha. Sigo teniendo alguna lista a modo de “radio” para cuando estoy a otras cosas, pero me he propuesto escuchar discos de principio a fin para disfrutar más de la música que me gusta. Y vaya, he expandido mis gustos en 3 años como no lo había hecho en los 20 años anteriores. Esto también me ha animado a meterme en Bandcamp y colaborar ad-hoc con aquellos artistas que me tienen cautivado en cada momento.
Para todo este trabajo estoy usando https://www.besteveralbums.com/ (una web que permite guardarte qué discos escuchas, puntuarlos e incluso rankearlos si te apetece) y ha sido un acierto. Posiblemente RateYourMusic habría sido mejor opción, pero ya estaba enfangado y es difícil cambiar de una a otra (no imposible, difícil). Eso sí, uso mucho RateYourMusic para buscar material específico sobre
Y qué decir de Last.fm, una maravilla. Empecé a usarlo en marzo de 2005, y estoy a punto de llegar a los 500.000 scrobbles. Es una maravilla poder volver la vista atrás y recordar qué cosas has escuchado, o qué cosas se te habían olvidado que existían y te gustaron en algún momento (no siempre un regreso grato, todo sea dicho).
Gran recopilación de webs y recursos. Me he apuntado un buen puñado.
Me apunto la de bestever, que no la conocía. Gracias!
Fantástico texto como siempre. Yo voy a recomendar esta app (la versión web no esta disponible aun) donde pagando unos 6 euros mensuales, si optas por el plan premium, tienes siempre un disco sugerido por la redacción que va rotando con un articulo o una entrevista que le da contexto a la obra. Es muy similar a https://www.onerecord.club/ pero esto esta mas enfocado a lo digital. Es otra de las muchas alternativas que has ofrecido y me parecía interesante compartirlo por aquí. https://cantilevermusic.substack.com/p/a-new-model-for-music-streaming
Ay, mola! Voy a echarle un ojo! Gracias, Sam.
Larga vida a Soulseek jeje. Muy buen post y gracias por compartir todas estas alternativas <3
Gracias a ti por leer y por comentar!
¡Gracias por la mención y las bonitas palabras, Ramón! Y por supuesto, gracias por sistematizar todas estas prácticas de soberanía cultural y disidencia ante las plataformas. Demasiado a menudo, nos da como pudor hablar de cómo gastamos el dinero en esto de la cultura, pero creo que en estos momentos es más necesario que nunca: la sostenibilidad de las escenas culturales alternativas depende de que las apoyemos, entre otras cosas, desde el bolsillo.
De hecho, yo mencionaría también como espacio interesante de descubrimiento y como nodo de las distintas escenas locales las tiendas de discos. Construir una relación de confianza con Pepe Mármol, de Discos Marcapasos, me ha ayudado a adentrarme en las discografías de grupos que desconocía con una guía confiable, y el trabajo que hacen tanto en Marcapasos como en Bora Bora con sus showcases es esencial para que artistas tanto locales como de fuera puedan dar espectáculos gratuitos que sirven de punto de encuentro. Sin duda, en otras ciudades pasará lo mismo.
Hay que politizar la cartera, ya te digo. Lo que dices de las tiendas de discos es tal cual, y qué dos joyas tenemos en Granada con Bora Bora y Marcapasos. Ojalá este renacer del mercado físico haga que no desaparezcan. Abrazo!
Qué feo esto de la ia para todo
Hasta en la sopa.