Lo importante son los amigos que hacemos en el camino
Déjame que te recomiende un buen puñado de lugares digitales
Hace calor, España ha ganado su segundo mundial de fútbol masculino, y tú posiblemente estés un poco cansado o cansada de leerme hablar de plataformas, de algoritmos y de todas esas cuestiones bien intensas que suelen poblar las numerosas palabras de los Kiribatis. Así que hoy te propongo otra cosa, algo más ligerito y fresquito, te propongo irte de aquí, coger el barquito digital y prestar tu atención (siempre limitada en este mundo nuestro) a otros lugares, otras newsletters, otras webs, otros espacios que yo visito habitualmente y que tú, lo mismo, desconoces. Entiendo que, si estás leyendo Viernes en Kiribati, es porque te interesa la cultura, el cine, la música, la tecnología y la educación entendidas en el contexto actual de este siglo XXI en deriva continua, así que aprovecho para recomendar a mi ya no tan reducida audiencia (¡ojo, que somos más de dos mil criaturas por estos atolones!) otros espacios donde parar a nutrirse, todos ellos fantásticos.

Empiezo por todos aquellos lugares digitales (y sus personas) que ya estaban por aquí cuando el Kiribati aterrizó en Substack, y que de alguna forma fueron los que me dieron la bienvenida y leyeron los primeros textos cuando no tenía audiencia alguna. Así que, como es de bien nacido ser agradecido, empiezo por Hipersónica, la madre del cordero, posiblemente el origen de todo lo demás. No recuerdo cuándo fue la primera vez que leí Hipersónica, pero fue hace mucho mucho tiempo. Supongo que sería buscando ver qué opinaban de algún disco que me gustara, o buscando nuevo material dentro de mis filias musicales. Puedo decir, claramente, que hoy varios de mis grupos y artistas favoritos vienen directamente de sus recomendaciones: siempre humanas, siempre interesantes, siempre certeras. Veinte años llevan (¡20!) dando la matraca, separando el grano de la paja, ácidos y mordaces en sus críticas, sus análisis, y más recientemente, ya en su etapa Substack, en sus tier lists, en sus repasos por géneros, o en sus listas anuales con lo mejor de cada curso... Vamos, que a poco que te guste la música, el cine o la cultura en general, no hay nada como leer Hipersónica para estar bien situado en el mundo. No se casan con nadie, no tienen pelos en la lengua y no dudan en llamarte sordo si te ven escuchando algo que no cumple unos mínimos (los suyos, claro). Su newsletter tiene varios niveles: uno gratuito, donde te llegan noticias para estar “al día” cada lunes, miércoles y viernes; y otro de pago (5€ al mes o 30€ al año) para que te llegue todo lo demás: recomendaciones musicales semanales para no tener que pensar mucho en qué escuchar, bandas analizadas disco a disco y numerosos textos especializados en géneros/estilos concretos, movimientos, artistas... Una ganga, si me preguntáis.
En la órbita hipersórdica (sic), numerosos lectores y lectoras (y también parte de su staff) han terminado haciendo sus propios espacios donde difundir sus cosillas, donde volcar sus neuras o donde simplemente hablar de “lo que les gusta”. Uno de ellos es verĭtas, donde ProggerXXI lo mismo te habla de jueguicos, que abre su corazón sin miramientos. Lenguaje barroco, visceral, siempre bien de léxico. Una fantástica newsletter de ensayo literario y autobiografía política sobre clase, cuerpos, memoria, precariedad, identidad, cultura marginal y violencia cotidiana, con incursiones importantes en la poesía y la escena independiente del videojuego. Su máxima es convertir la experiencia íntima, propia, encarnada... en material político y literario. Vamos, otro sitio para quedarse a vivir. Presten especial atención a su último texto, que es exquisito.
Autobiografia Científica, de Sergv, es un espacio digital de crítica cultural comparada que relaciona (y utiliza) libros y discos para hablar de memoria, arquitectura, territorio, identidad y comunidad. En su tipo de posts más frecuente suele coger dos obras aparentemente separadas y las une mediante recuerdos personales, ideas arquitectónicas o conceptos del día a día que terminan conectándolo todo. Como muestra, este fantástico texto donde, a partir de la lectura de La Biblia de neón, de John Kennedy Toole, y la escucha de Deseo, Carne y Voluntad, de Candelabro, aprovecha para hablar de la religión, la culpa, la exclusión social, el cuerpo y la necesidad de comunidad. Escribe en valenciano, pero se entiende perfectamente (o se puede tirar de traductores)1. Si yo puedo desde Graná, tú puedes desde donde sea.
Otro espacio personal es Xanela: crítica cultural, música, internet y vida cotidiana, escrito en gallego por Javi Ramos. En sus textos, Javi observa lo que ocurre en el mundo y ordena su propia experiencia vital a través de diversas noticias, memes, discos, películas... Artículos extensos, enlaces, recomendaciones, más memes, crítica política, diarios de festivales y frecuentes escapadas autobiográficas. Su voz, como la de Sergv, es también oral, digresiva, entusiasta y autocrítica. Cuando lo lees, notas que está pensando delante de ti, sin filtro pero con muchísimo gusto y buen hacer.
Es julio y, si como a mí te encanta el ciclismo, estarás bajo un aire acondicionado viendo arrasar a Pogačar en el Tour de Francia. Si quieres estar al día de todo lo importante en el mundo del ciclismo profesional, Andrés P. Mohorte es tu hombre. En Cuadernos del Ventoux combina actualidad, análisis deportivo y opinión siempre desde un punto de vista contextual, fijándose en la industria de este deporte, en el ciclismo como institución y en su ecosistema económico. Su boletín semanal intenta explicar qué ocurre “dentro y fuera de las carreteras”. Escritura concisa, siempre informada, muy editorializada, menos narrativa y más periodística que las anteriores. Muy útil si quieres saber por qué unas carreras prosperan y otras se debilitan, quién financia los equipos, cómo se concentra el dinero, qué decisiones cambian el deporte y qué historias quedan ocultas detrás del espectáculo de la bicicleta.
En Ruidos del Sur, Ferraia escribe sobre la escena independiente del sureste mediterráneo (especialmente Elche, Alicante y Murcia) y sobre toda la infraestructura material que permite que siga existiendo: grupos, promotores, colectivos, espacios culturales, programaciones municipales y el público mismo. Sus crónicas de conciertos sirven para analizar por qué unas ciudades generan escena y otras la dejan morir, cómo las administraciones condicionan la oferta cultural y qué alternativas ofrecen el DIY o los pequeños circuitos frente a los macrofestivales, Spotify y la cultura gobernada por algoritmos. Escribe sobre lo que conoce, de cerca, militante, con humor, monóculo y bastante retranca. Si te interesa quién monta los conciertos, quién pierde dinero, quién pone la furgo y qué podemos hacer entre todos para que esto no se pierda, échale una lecturilla. Si eres de la zona, es imprescindible. Si no, también.
Tinkernet es el cuarto digital de Eduardo Vicent, un lugar donde lo mismo te encuentras un tutorial sobre cómo montar tu propio servidor de música, que posts apasionados sobre distintos artefactos culturales que han jugado un papel esencial en su vida. Actualmente anda enfrascado en su proyecto #50/50.Discos, una serie de textos extensos en los que discurre por los cincuenta discos que más le han marcado a lo largo de sus años. Para Edu lo importante son las personas, los lugares y las etapas vitales que esos discos le permiten recordar, más que cómo suenan.
Granaíno como yo, Serj lleva poco tiempo escribiendo en Peluso Cocina, un espacio donde cocinar se entiende también como una forma de recordar, de cuidar a los demás y de recuperar (que no perder) un poco del tiempo que nos roba el trabajo. Su proyecto es una especie de "diario culinario" en el que nos habla de cocinar para comer mejor, pero también de escuchar discos con atención (while cooking) y de mantener abierta una pequeña zona de refugio, entre fogones, frente a la vida hiperacelerada.
Si tus notas del móvil también son un vertedero de canciones, de frases sueltas, de libros pendientes y de pequeñas ideas que quizás algún día debieras ordenar, tienes mucho en común con elratitode... de mariablanco. La música es casi siempre el hilo del que tira, pero también escribe sobre viajes, cine, libros, poemas, relatos y escenas cotidianas. Old internet del bueno, nada de “contenido” prefabricado o pendiente de la viralidad y el crecimiento.
b.p.m. - un blog para melómanos es el rincón de Jesús Martínez Sevilla, otro paisano muy citado por aquí en el Kiribati que, como reza en su propio espacio, anda “analizando y comentando las músicas populares desde Graná”. Cada semana destripa un disco con calma y criterio, y su menú es (casi) siempre imprevisible: esta semana le ha tocado a Olivia Rodrigo, antes a Dellafuente, a Triángulo de Amor Bizarro, al hip hop abstracto de Armand Hammer o a la electrónica imposible de death's dynamic shroud. Escribe también con gusto, con rigor y sin paños calientes: cuando un disco flojea, lo dice, y cuando un género se le resiste, se pone a estudiarlo y lo cuenta en su serie Entrenando el oído. Crítica melómana de la de antes, de la buena, con atención, disco a disco y sin prisa.
Y ya fuera de Substack, pero todavía dentro del universo expandido de Hipersónica, encontramos otros proyectos a los que merece la pena prestar atención. Por ejemplo, Tono Sone, en Instagram, utiliza el humor musical para parodiar los tópicos, las modas y las imposturas de géneros y escenas enteras, con especial querencia por los decálogos, la mofa al indietex y la sátira de la industria. Hilarantes. O Coda Radio, una web independiente, relativamente reciente, donde un grupo de colegas hace reseñas y recomendaciones para descubrir artistas pequeños y sonidos alejados del mainstream, más allá del algoritmo. Han desarrollado hasta su propio reproductor que hace recomendaciones según lo que necesites.
También está Fran, que (de forma inconstante) publica reseñas en Qué escucharé hoy con el propósito de que salgamos de su perfil conociendo algo que no habíamos escuchado antes. O calltheranger, que en su perfil de buymusic recopila cada viernes los lanzamientos más interesantes en Bandcamp. Y Bimbochungo, empeñado en poner algo de orden en el saludable caos de r/independentspain, una comunidad de Reddit dedicada a descubrir y apoyar la escena alternativa española actual, compartir novedades y conciertos y organizar AMAs (Ask Me Anything) periódicos con bandas, sellos y festivales.
Podría seguir, pero el barquito tiene la capacidad que tiene y hay que centrar también el tiro. Si has llegado hasta aquí, creo que ha quedado clara mi intención con este texto. Detrás de cada uno de estos espacios hay personas concretas que escriben o cuentan cosas porque quieren, sin jefe de contenidos ni métricas que rendir (tampoco en Hipersónica, afortunadamente, que P. Roberto J. es majísimo). Id a sus sitios, leed y saludad. Decidles que vais de mi parte y os tratarán bien. Con todos ellos, por un medio o por otro, he acabado cruzándome mensajes, yendo a conciertos, discutiendo sobre cuáles eran los mejores discos del año, comparando sordera y esperando sus textos como antes se esperaba una carta. En el viejo internet premierdificación eso era lo normal. Como decía Jack en Lost: WE HAVE TO GO BACK.
Así que os invito a abandonar Kiribati por un rato y a echar el ancla en cualquiera de estos atolones vecinos, por si el puñetero algoritmo todavía no os los ha puesto delante. En el fondo, el título de este texto ya lo decía todo: lo importante son los amigos que hacemos en el camino. ¡Abrazos fresquitos a la sombra!
Aprovecho para pedir a Marcos García @Substack una opción para traducir textos de lenguas cooficiales del Estado al español. Ahora mismo Substack solo permite hacerlo de estas lenguas al inglés.













¡¡Que no me voy a hacer Kiribaiti, Sónica hiperdiscord!!
Kiribatis, qué bueno haberte conocido. Cuando seas ministro, acuérdate de la paguita.