Estoy leyendo Mierdificación, de Cory Doctorow. Lo compré en papel, que es como supongo que el bueno de Cory quiere que lo lean: sin que nadie sepa la página por la que vas, cuánto rato llevas leyendo ni si has subrayado algo. Voy por la mitad y, por supuesto, todo lo que leo me irrita y me pone incómodo. No es que me esté contando nada que no supiera, pero el diagnóstico que hace del contexto actual es exquisito. Porque el libro no habla solo de Instagram, de Google, de TikTok o de Amazon. Ni de cómo Facebook decidió convertirse en un gran pozo de mierda al que ya pocos se acercan. Habla de un patrón. Una especie de ley de gravedad digital que afecta a cualquier plataforma financiada con capital riesgo que, por tanto, necesita devolver a sus inversores más de lo que le dieron. El patrón es sencillo y seguro que ya lo habéis leído por ahí: primero la plataforma es buena para ti (porque funciona a pérdidas); después te usa para atraer a clientes empresariales; después exprime a esos clientes para quedarse con todo el valor; y al final lo que queda es un infame y apestoso montón de heces. Doctorow dice que vivimos en el “mierdoceno”, entre plataformas que consumen nuestro tiempo y que hace mucho dejaron de servirnos.
Leo el libro y, además de revisar mis propios consumos digitales (y de meditar borrármelo todo), pienso en el sitio donde publico cada viernes desde hace más de medio año. Pienso en Substack. Por deformación profesional, empiezo a aplicar lo que leo a este lugar que, como casi todos, no deja de ser una plataforma. Y la conclusión a la que llego es que Substack ha dejado o está dejando de ser una herramienta y se está convirtiendo en una plataforma extractiva. Tras investigar un poco, el punto de inflexión tiene fecha: julio de 2025, cuando levantó cien millones de dólares y se valoró en mil cien millones. A partir de ahí, cada decisión responde a la misma lógica: crecer lo suficiente para devolver ese dinero. Voy a intentar contároslo.
Pero empiezo por lo bueno, que si no esto parece solo un berrinche. Substack funciona. Funciona muy bien, diría. Algunos de vosotros posiblemente habéis llegado hasta aquí a través de un enlace de viernesenkiribati.com y ni siquiera sabéis qué es Substack (que la plataforma no se note es, precisamente, una de sus virtudes). Pero la gran mayoría sabéis que este blog/newsletter/whateva está alojado en Substack: una plataforma que permite generar un espacio personal de forma muy rápida, sencilla, gratuita y estéticamente limpia, donde compartir tus cosas en un formato más amplio que en el resto de redes. Yo llegué aquí por dos motivos: porque necesitaba un sitio donde escribir largo y tendido sobre las cosas que me gustan y sobre mis neuras; y porque un sitio que frecuento a diario como Hipersónica estaba ya aquí. Solo necesitaba que mis textos llegaran al correo electrónico de quienes quisieran leerlos, sin intermediarios algorítmicos decidiendo si mis últimas piezas sobre la música de Terry Riley o sobre arreglar una Game Boy merecían existir. Y necesitaba que todo fuera gratis para los lectores y sin publicidad (o con la menor posible), porque Viernes en Kiribati no tiene vocación alguna de negocio. Todo esto, de momento, Substack lo cumple, y no es cosa menor.
Pero cuando yo elegí Substack, lo hice también por tres requisitos que Simon K Jones identifica como las “protecciones centrales del invento”: 1) propiedad de tu lista de suscriptores; 2) posibilidad de exportar tus datos y marcharte; y 3) el correo electrónico como canal principal. Esos tres pilares son lo que Doctorow llama un bajo “coste de cambio”. Vamos, que si no te gusta cómo van las cosas, coges tu lista de suscriptores bajo el brazo y tus posts, y te vas. A otra cosa, mariposa. Esa promesa de exportación y de portabilidad de Substack era (y es) extraña, casi contracultural en el contexto generalmente cerrado de las plataformas de Silicon Valley. Entiendo que os inversores debían de fruncir el ceño cada vez que la oían, y los inversores no fruncen el ceño mucho tiempo, son más de calcular. Y, como veremos más adelante, al entrar en la ecuación la pasta a espuertas, esa promesa de portabilidad ya no es del todo cierta.
Paso a enumerar, a continuación, el inventario de cambios que he ido detectando e investigando en los últimos meses (os dejo las fuentes en notas al pie), sobre todo a raíz de lo que iba leyendo en el libro de Doctorow. Un total de veinte cambios en poco más de un año, veinte razones agrupadas en varias categorías para empezar a pensar que Substack está ya bastante enmierdificada, pero que lo va a estar aún más si cabe en un futuro próximo.
Primera fase: de expansión multimedia y captación
La deriva audiovisual: de herramienta de texto a plataforma multimedia
1. Apertura del livestreaming a todos los creadores (en enero de 2025): algo antes restringido a creadores top con más de 100 suscriptores de pago, de repente se abrió a cualquier publicación con más de 10 suscriptores gratuitos1. Enmierdifica porque empuja a todos los creadores hacia el formato audiovisual en directo, convirtiendo una herramienta de escritura en otra plataforma más de streaming, algo que multiplica la presión por “estar en pantalla”, disponible, además de escribir.
2. Monetización y publicación de vídeo desde la app del móvil (en febrero de 2025): unas semanas después, los creadores pudieron empezar a publicar vídeo directamente desde el móvil y configurar muros de pago también para contenido de vídeo2. Enmierdifica porque convierte Substack en un competidor directo de YouTube o de Patreon para vídeo, moviendo la importancia del texto hacia el audiovisual monetizable. La plataforma se convierte en “una más”, donde el vídeo es más importante que el texto.
3. Feed de vídeo vertical estilo TikTok (en marzo de 2025): además, lanzaron un feed de vídeo vertical desplazable en la app, coincidiendo (curiosamente) con la posible prohibición de TikTok en EE.UU. El CEO de Substack, Chris Best, declaró: "We're going to rescue the smart people from TikTok!"3. Enmierdifica porque incorpora la mecánica más adictiva del diseño de redes sociales (el puñetero scroll infinito de vídeo corto) en una plataforma nacida en principio, repito, para leer textos largos. Es decir, la antítesis exacta de la misión original.
4. Mejoras en lo audiovisual y distribución automática multiplataforma (en la segunda mitad de 2025): programación de directos, modo solo audio, modo música, clips automáticos generados por IA, thumbnails automáticas y autopublicación de fragmentos en YouTube, LinkedIn y en bibliotecas de podcasts4. Enmierdifica porque cada nueva capa de automatización convierte a Substack en una especie de hub de distribución multimedia. Para algún creador individual puede sonar bien (menos trabajo manual, más automatización y más posibilidad de llegar a otro tipo de audiencia, más alcance), pero el efecto agregado no es otro que más ruido en más sitios, más contenido derivado automático y mayor dependencia de la plataforma como centro de operaciones. Si esto era una herramienta de newsletters no creo que debiera necesitar competir con YouTube y Spotify. Si lo hace, es porque ha dejado de ser una herramienta de newsletters.
5. Rediseño de la pestaña de descubrir (hacia finales de 2025): la parte de medios en la app se transforma y pasa a ser mayoritariamente un feed visual (fotos y vídeos) tipo Instagram que, sorpresa, facilita precisamente el descubrimiento de contenido de este tipo5. Enmierdifica porque prioriza visualmente, de nuevo, el contenido multimedia sobre el contenido textual. Al menos un tercio de las notes ya incluyen fotos o vídeos, porque el diseño de la interfaz es puramente performativo: lo que la plataforma muestra primero es lo que la plataforma quiere que hagas, y generalmente también lo que la gente termina haciendo.
6. Lanzamiento de Substack TV (en enero de 2026): app de televisión independiente con un feed repletito de recomendaciones algorítmicas. La descripción en la tienda de apps dice: “Videos, writing & podcasts”. Vídeo primero, por supuesto6. Enmierdifica porque, vamos a ver, ¿una plataforma de newsletters con app de televisión? No me jodas. No hay que fijarse nada más que en el orden en la descripción oficial, que es toda una declaración de prioridades. El texto largo, lo que fue la razón de ser original de Substack, queda relegado, o emparedado entre otras dos cosas posiblemente más importantes para la empresa.
7. Substack Recording Studio (en marzo de 2026): ¡ojo! un estudio de grabación integrado en la plataforma, para pregrabar en solitario o con hasta dos invitados, con clips automáticos, miniaturas automáticas, marcas de agua personalizadas y modo pantalla compartida7. Enmierdifica porque añade otra capa (o capas) de complejidad multimedia (creo que, además, no demandada). Y en el fondo, refuerza la presión para que quienes solo escriben para que se conviertan en presentadores de vídeo. Cada nueva herramienta, además, de producción audiovisual incrementa el coste real de cambio a otra plataforma (ninguna alternativa ofrece todo esto integrado) y el coste de tiempo o de atención del creador. Cada vez es más difícil migrar, salir de aquí.
8. Livestreaming completo en navegador de escritorio + integración con OBS/Streamyard (en marzo de 2026): ahora también se pueden hacer directos desde el navegador sin necesitar software externo, y también podemos conectar la plataforma con herramientas profesionales de streaming8. Enmierdifica porque completa la transformación de Substack en plataforma completa de streaming, para intentar competir directamente con Twitch/TikTok/YouTube, ¿su competencia?. Para un escritor que solo quería enviar textos por correo, todo esto es ruido, y compramos papeletas para que la plataforma se vaya al garete en el futuro.
Captación a base de talonario y el motor financiero de la mierdificación
9. Fondo “Acelerador de Creadores” de 20 millones de dólares (en enero de 2025): Substack puso pasta para atraer a creadores norteamericanos de otras plataformas como Patreon, Supercast o Circle, con la condición de que cerraran sus proyectos en otras plataformas y se mudaran, con exclusividad, a Substack9. Enmierdifica porque es uno de los movimientos típicos de la fase 1 de Doctorow. Subsidia la atracción de usuarios para construir, a base de talonario, comunidad ¿artificial?. Si nos ponemos puñeteros, además, la cláusula de exclusividad contradice el discurso de portabilidad y libertad con el que crearon la plataforma.
10. Automatizaciones de correo electrónico (hacia mediados de 2025): Substack despliega la opción de lanzar secuencias automatizadas de email para creadores seleccionados, parece que con promesa de apertura a todos los demás en 202610. Enmierdifica porque importa la lógica marketiniana del email automatizado y los funnels de conversión a un espacio que, como decía, se definía por su relación directa entre escritor y lector, y por la confianza entre ellos. Desplaza el modelo de “publico y tú lees” hacia otro modelo, ese que piensa “procesarte en un embudo de ventas hasta que decidas pagar”.
11. Ronda de financiación y Substack se convierte en empresa unicornio: 100 millones de dólares obtenidos, valoración de 1100 millones (en julio de 2025): este es el punto más importante posiblemente. Substack ha recaudado en total unos 200 millones de dólares desde 2017. Pero conviene entender qué significa esa cifra de 1100 millones de valoración, porque no es dinero que Substack tenga, sino que es lo que los inversores dicen que la empresa vale, al comprar un trozo de ella11. Enmierdifica porque los ingresos reales de Substack son de unos 45 millones anuales (lo que sacan con su modelo de negocio actual, con la comisión del 10% sobre las suscripciones de pago). La valoración es no una ni dos, sino 24 veces superior a lo que la empresa ingresa. Antes, Substack intentó una ronda de financiación fracasó. Hace unos años, con “solo” 9 millones de ingresos, nadie le compraba una valoración de mil millones. Hace nueve meses, con 45 millones, los inversores sí entraron. Y claro, esos inversores ahora esperan un retorno de (al menos) 10 veces su apuesta. Esa misma espera del retorno es la que explica cada decisión que vendrá después. Todos los demás puntos que hoy expongo aquí responden a la necesidad de cerrar esa brecha/deuda. Esta ronda de financiación es, por lo tanto, el motor estructural de la mierdificación.
El algoritmo, la app y la erosión de la portabilidad
12. Se consolida la distinción “seguir” y “suscribirse” (hacia mediados de 2025): aunque introducida en 2024, la distinción sigue y se potencia a lo largo de 2025. La opción de “seguir” permite ver notes (que llegaron en 2023) y actividad sin compartir el correo electrónico para que te lleguen los posts de los autores. Un Twitter más, que genera duplicidad y una enorme confusión entre los usuarios, que pasan a no saber si siguen a una persona o a una publicación12. Enmierdifica porque diluye la relación directa escritor - lector. Los seguidores, a diferencia de los subs no son exportables, no reciben correo y solo existen dentro de la app de Substack. La empresa poco a poco aumenta la audiencia dependiente de la plataforma y reduce la portabilidad real, la que se puede “mover” a otro sitio. Últimamente, además, se empiezan a ver numerosas notas de gente buscando “mutis” o intercambios “seguidor por seguidor”. Vemos, además, que esas notas (de mierda) son potenciadas por el algoritmo y tienen más difusión que los propios textos largos. Si quieres que la plataforma de visibilidad a tus textos, toca tragar.
13. Compras dentro de la app de Apple para todos los creadores (en agosto de 2025): los lectores pueden suscribirse y pagar desde la app de iOS a través de Apple. Apple retiene un porcentaje y gestiona la relación de facturación13. Enmierdifica porque los suscriptores que pagan vía Apple no son realmente exportables, porque pueden usar un proxy de correo que solo funciona desde aquí. Si el creador deja Substack, no puede llevarse a esos “clientes”. Una nueva erosión de la promesa de portabilidad de la que hemos estado hablando.
14. Cambios severos en el algoritmo de notes: mayor alcance para contenido visual y de usuarios que no conoces (hacia finales de 2025 y principios de 2026): Notes ya no te muestra solo lo que publican las personas a las que sigues. Como en el resto de redes enmierdificadas, un algoritmo decide qué te enseña basándose en tu ubicación, idioma y tu comportamiento dentro de la app. Esto provoca que cada vez haya más contenido visual, más nombres grandes y muchas más cosas que no has pedido ver. Ni estás suscrito a ellas, ni las sigues de ninguna manera. Numerosas personas señalan grandes caídas en su crecimiento orgánico respecto a 2024. Substack manifiesta que el sistema no tiene preferencia por ningún formato, pero los datos y las vivencias de los creadores veteranos cuentan otra historia14. Enmierdifica porque todo lo algorítmico introduce mediaciones opacas entre escritor y lector. Oscuridad digital. Dark patterns que no conocemos. Muestran contenido no solicitado, premian lo visual sobre lo textual y reproducen la dinámica de todas las redes sociales que pueblan el mierdoceno. Vamos, que apuestan por la visibilidad condicionada por las prioridades de la máquina y del modelo de negocio, no por la elección del usuario. De nuevo, Skinner y el pajarito.
15. 32 millones de nuevos suscriptores desde dentro de la app en un solo trimestre (hacia la segunda mitad de 2025): algo que no es más que un dato compartido por Substack para demostrar el poder del descubrimiento interno15. Enmierdifica porque cuanto mayor es el porcentaje de audiencia que proviene de la app (no del correo, ni de la capacidad de atracción de tu propio espacio), mayor es la dependencia del algoritmo de Substack y menor es la portabilidad real. La gente que se iría si tú te fueras. Los suscriptores “de la app” son del ecosistema, y si el escritor decidiera migrar, no tengo yo tan claro que su público lo fuera a hacer del mismo modo.
Segunda fase: aceleración y extracción
Publicidad, apuestas y la ruptura de la promesa
16. Se empiezan a rumorear planes de publicidad en distintas entrevistas (hacia finales de 2025): los mandamases de Substack confirmaron la intención de “adentrarse más en el negocio de la publicidad”. Mike Kerns (un inversor) lo describió como “una oportunidad masiva para lanzar publicidad nativa dentro del ecosistema”16. Enmierdifica porque era otra de las promesas fundacionales rotas, que Substack no tendría publicidad. Nos traslada del modelo “solo ganamos cuando tú ganas” al modelo “también ganamos vendiéndote como audiencia a terceros”. El inicio de la fase 2 de Doctorow en estado puro.
17. Publicidad nativa y partnership exclusiva con Polymarket (en diciembre de 2025 y febrero de 2026): Substack lanzó un programa piloto de publicidad dentro de la plataforma, presentado como “sponsorships nativos”. Polymarket (una infame plataforma de apuestas y predicciones sobre eventos reales) es uno de los primeros patrocinadores. Dime con quien te juntas y te diré quién eres. En febrero de 2026, la relación se formaliza: los usuarios de Substack pueden insertar mercados de apuestas directamente en artículos (nadie lo hace, espero que lo quiten pronto) y Notes, con un icono dedicado en la barra de herramientas del editor, al mismo nivel que añadir una imagen. Polymarket lo anunció con la frase “journalism is better when it’s backed by live markets”, que fue recibida mal por la comunidad. Normal, tremenda mierda. Polymarket está bloqueada o restringida en varios países europeos, entre ellos Francia, Bélgica, Portugal, Italia y Países Bajos, que la clasifican como plataforma de juego no autorizado. A Substack le da igual, el icono está ahí para todos17. Enmierdifica porque (¿es necesario explicar esta?) es publicidad de una puñetera casa de apuestas disfrazada de herramienta editorial. El diseño dentro del editor de texto (un icono como de una bola de adivinación junto al botón de insertar foto) normaliza la ludopatía y blanquea estas prácticas totalmente criticables. Que la primera empresa en patrocinar Substack sea un casino de predicciones dice bastante sobre dónde estamos y hacia dónde va esto.
Señales de degradación estructural
18. Brecha de datos que afecta a más de medio millón de registros de usuarios (detectada en febrero de 2026, ocurrida en 2025): expuso datos de usuarios y no fue detectada durante cuatro meses18. Enmierdifica porque demuestra que la plataforma crece más rápido que la velocidad a la que puede asegurar los datos de sus usuarios. Demasiado rápido. Y cuando el crecimiento deja de ser orgánico, la promesa de “propiedad” sobre tus datos pierde credibilidad. Sobre todo cuando esos datos se filtran.
19. El algoritmo de Notes amplifica contenido neonazi (en la segunda mitad de 2025): el sistema de recomendaciones envió notificaciones push promocionando una newsletter deleznable con logos de esvásticas y textos de negación del Holocausto19. Enmierdifica porque demuestra que no se puede construir un algoritmo de recomendación y al mismo tiempo declararse “infraestructura neutral”. La amplificación algorítmica hace inevitable la moderación de contenidos, y Substack sigue resistiéndose a asumir esa responsabilidad. En otras palabras, si montas un algoritmo que recomienda cosas, no puedes lavarte las manos con lo que recomienda. Si lo haces, tu plataforma es una mierda.
20. Éxodo de escritores destacados hacia otras plataformas (distintas oleadas en 2024 y 2025): Casey Newton (Platformer) se fue a Ghost en 2024 (170000 suscriptores). Joe Posnanski (47000 suscriptores) dejó Substack en 2025. Anne Helen Petersen, Lyz Lenz y Virginia Sole-Smith migraron a Patreon también a finales de 202520. Enmierdifica porque las marchas señalan que algunos escritores y escritoras early adopters que dieron legitimidad a la plataforma empiezan a percibirla como incompatible con sus valores o como lugar mejorable, por razones diversas. Es un indicador muy claro de que la fase 2 de Doctorow está avanzada.
Hasta aquí he enumerado veinte cambios que se observan claramente a poco que habites la plataforma y que, individualmente, pueden parecer razonables o incluso útiles para algunas personas. Pero la suma de todos ellos en apenas un año configura un patrón inequívoco: la transformación de una herramienta de newsletters en una red social multimedia algorítmica con trazas de publicidad. Exactamente el ciclo que Doctorow describe en un libro que me está encantando.
Ahora bien, antes de mirar al futuro hay que ser honesto con un detalle que me señala un amigo que conoce bien esto desde dentro y con el que he estado hablando estos días: gran parte de la mierda no la trae la plataforma, la trae la gente. “En cuanto un espacio ofrece la menor posibilidad de ganar dinero, aparecen los buitres del guruseo y la cancamusa” me dice. Y qué le voy a decir yo, que lleva razón. Tipos que escriben newsletters sobre cómo triunfar escribiendo newsletters, que venden masterclasses sobre cómo vender masterclasses. Los Llados de la palabra. Algo que ya pasó en la era de los blogs y que está pasando aquí. Y esto no es culpa de Substack. Es una constante humana, nuestra idiotez. La ironía es que una parte pequeña de las fuentes que he usado para documentar los cambios del algoritmo en este mismo texto procede de espacios petecander de gurús del crecimiento en Substack, sitios que analizan el algoritmo para vender cursos sobre el algoritmo. La metamierdificación, vamos. Mi amigo también me lanza otra pregunta: ¿por qué digo que la mierdificación es ahora y no cuando abrieron notes en 2023? Y creo que la respuesta está precisamente en el punto once de la lista: la ronda de julio de 2025. Antes de los 1100 millones de valoración, los cambios podían entenderse como intentonas de una startup buscando su sitio en el mundo digital (querer ser Medium, querer ser Twitter o querer ser TikTok…). Después de la millonada padre, cada cambio responde casi en exclusividad a la presión de justificar esa cifra. Aunque sí, Notes, contigo empezó todo.
¿Tercera fase? Lo que puede venir
La tercera fase de Doctorow es el momento en que la plataforma deja de disimular y empieza a extraer valor de donde puede y cuando puede abiertamente. Substack no ha llegado del todo ahí, creo, pero lo que viene está bastante claro si lees las señales en orden.
La publicidad va a expandirse, va a ir a más. El programa piloto de finales de 2025 fue pequeño de forma intencional, pero ya suena en los mentideros que el despliegue completo está previsto para 202621. Y cuando el río suena, agua lleva. Si llaman a la publicidad “sponsorship nativo” y anuncian novedadades a través de una entrevista en una newsletter de pago en lugar de un comunicado oficial, es que ya están intentando controlar la narrativa antes de que el cambio aparezca en su plataforma. Veremos si me equivoco.
Las automatizaciones de correo electrónico, como dije antes, también llegarán a todos los creadores en 2026, y con su apertura cada publicación podrá convertirse en un embudo de ventas con secuencias automatizadas, en envíos programados por goteo y en procedimientos de segmentación de la audiencia. El horror.
El vídeo seguirá ganando peso (lo que comentaba del Recording Studio es de hace solo unos días), y la app de televisión sugiere que Substack va a intentar competir de frente por parte del tiempo de pantalla que ahora ocupa YouTube (buena suerte, no creo que lo consigan).
Y luego está todo el tema de la IA. De momento, Substack no ha anunciado ninguna integración de herramientas generativas (salvo la opción que tiene para generar imágenes en los posts, que funciona FATAL). De hecho, en julio de 2025 publicó un informe donde encuestó a más de 2.000 creadores y se autoposicionó como refugio de contenido hecho por humanos frente a la inundación de bazofIA que ha arrasado otros lugares como LinkedIn o Medium. Pero todos sabemos que la IA está en todas partes (aquí en Substack también) y que con la plataforma creciendo, con el algoritmo sofisticándose cada trimestre, con Gmail integrando Gemini y Outlook integrando Copilot, todo el sector empuja en la misma dirección. No hay ninguna declaración oficial de que Substack vaya a meter resúmenes de newsletters por IA, generación asistida de Notes o transcripción automática de vídeos con edición inteligente. Es solo pura especulación por mi parte. Pero si Polymarket abriera un mercado sobre esto (¡JA!), apostaría a que va a suceder.
Y mientras tanto, aquí estoy, una semana más, dándole a publicar desde dentro de los muros de esta plataforma, aun sabiendo que existen alternativas. Por ejemplo, Ghost es software libre, y lo gestiona una fundación sin ánimo de lucro. Buttondown la lleva un tipo solo, sin inversores. El propio Doctorow publica en un WordPress autogestionado en Toronto y distribuye con Mailman. En mi caso, yo tengo servidores en casa que podrían alojar algo si me pongo, sin depender de nada externo. Así que sí, las opciones existen, pero el internet donde esas opciones viven también se ha vuelto casi invisible. Cuesta encontrarlo. Los blogs siguen ahí, el RSS sigue ahí, los servidores autogestionados y los protocolos federados también, pero para el noventa y pico por ciento de la gente que usa internet, nada de eso existe porque no aparece en los feeds de sus plataformas. La blogosfera de hace dos décadas era fantástica, pero murió porque las plataformas centralizaron toda la atención y volvieron completamente invisible todo lo que quedaba fuera de sus muros. Substack, durante un breve periodo de tiempo ha sido (o es) una forma de recuperar algo de aquello, y por eso, que esa promesa se esté deshaciendo mientras escribo esto desde dentro es bastante jodido. Y luego hay otro tema que no es cosa menor, y es que Substack me sale gratis. Alojamiento, diseño (poco personalizable, eso sí), sistema de envío de correos, todo lo que en cualquier alternativa cuesta tiempo y dinero, aquí me lo dan a cambio de “nada”. Substack va a pérdidas conmigo, y de momento no le importa, porque yo puedo llegar a ser el producto que atrae a otros productos que algún día serán la audiencia que justifique los 1100 millones de valoración. Irse es lo correcto, supongo. Pero cuesta dinero, tiempo, esfuerzo y cuesta parte de la red de lectores que descubren textos a través de la plataforma. Doctorow llama a eso un “coste de cambio” alto, y me lo han subido estos meses sin que yo me diera mucha cuenta.
Amigo, amiga, la plataforma que no te la hace a la entrada, te la hace a la salida.
Así que de momento, sigo sin plan de escape. No hay solución que me convenza al cien por cien o que quepa en una estúpida nota de Substack, pero sí sospecho que quedarse quieto también es una decisión (mala), y que cada semana que publico aquí sin mover un dedo hacia otro sitio es una semana en la que me adapto a la prisión y en la que el coste de irme sube un poco más. Jones, el escritor que mencionaba al principio, dice que la capacidad de marcharse es lo que le mantiene aquí. Vale, es una paradoja chula, pero me pregunto cuánto tiempo la puedes aguantar. Porque la puerta sigue abierta, sí, pero cada mes que pasa hay algo más clavado al suelo. Lo único que tengo algo más claro es que esto (escribir cuatro mil palabras, pensar despacio, mandar un correo cada semana a quinientas personas que han “elegido” estar aquí) sigue siendo un acto de resistencia, de disidencia, que no tengo, de momento, la intención de abandonar. La plataforma puede cambiar. El atolón del Kiribati, no. Si un día hay que levar anclas y buscar otro sitio donde seguir con la verborrea y la turra, se hace. Hasta que me harte. Aunque el coste sea alto. Desde Kiribati, desde Ghost, desde un WordPress alojado en un armario o desde donde sea. El océano de lo digital es tremendamente grande y el ruido no para, pero mientras haya alguien al otro lado leyendo esto con calma, sin (demasiados) algoritmos mediando, habrá merecido la pena. O eso quiero creer.
Nos leemos la semana que viene. Si seguimos aquí.



Me voy a poner intenso. Aviso.
Inicio el movimiento hacia la republica independiente de mi casa, pero lo voy a desarrollar.
Yo soy de los últimos que llegaron a la blogosfera de hace 20 años, internet era un lujo que no entendía de clases y no llegaba a los chalets de los suburbios. Por suerte existían las facultades.
Ya, desde entonces ha existido tinkernet, siempre únido a todo lo que yo soy. Inconstante, perfeccionista, exigente y comprometido. A día de hoy, ha sido un wordpress, un Blogspot, un tumblr, un fotolog, el primer espacio que aprendí a alojar, el lugar con el que aprendí a hacer webs con Notion, ha sido siempre mi lugar y ni va a dejar de serlo. Pero, el más fructífero, ha sido un Substack. Un Substack que me ha animado a seguir esforzándome y seguir publicando y que hoy leen casi 200 personas. Gracias, en especial a la ayuda de @hipersonica que me empujaron durante los primeros días y me ayudaron a comprar el dominio.
Leer todo esto, me pone de nuevo frente al abismo. El abismo de convertir tinkernet en otra cosa, ahora que me estaba poniendo cómodo. Existe un tinkernet B, con Ghost, en mi servidor, desde hace años, pero nunca había sentido la necesidad de cambiar tanto como después de leerte. Aunque, mende miedo el frío del conocido anonimato. Soy mal escritor, y solo tengo el ego y la necesidad de que me lean, sin nada de la inspiración y el sentido de lo estético.
No quiero que ennierdifiquen con mis historietas, mitad verdad, mitad autoficcion. No quiero que dejen de tener sentido por si mismas y solo sean anclas para amarrar usuarios y usuarias con las que no estaria siendo honesto. Pero, en concreto, siento que por encima de la suscriptores y suscriptoras que agradezco aquí el apoyo, está el respeto a mí propio trabajo. No quiero hacer contenido, quiero escribir.
Gracias @ramontes por este maravilloso artículo. Largo, pausado e interesantisimo, como siempre. No sé que haré, ni cuando, pero hoy ha caído el primer clavo.
Buenísimo el análisis, Ramón. Yo la verdad es que vivo tan de espaldas a la mayoría de funcionalidades de la plataforma que ni me había dado cuenta de algunas cosas (el botón ese de Polymarket ni lo había visto). Pero desde luego el tema de Notes siempre me ha escamado, la distinción seguir/suscribirse me irrita sobremanera y el hecho de que todo enlace al que pinchas desde el móvil abra obligatoriamente la app me parece sucísimo. Me uní en el mismo mes en el que dijeron que Musk era un gran defensor de la libertad de expresión (cuando la inauguración de Trump), así que sabía lo que había, pero desde luego uno empieza a pensar pensamientos al ver hacia dónde nos encaminamos...