La mierdificación llega a Substack
20 cambios que demuestran que Substack está mutando. De plataforma de newsletters a red social algorítmica con trazas de TikTok
Estoy leyendo Mierdificación, de Cory Doctorow. Lo compré en papel, que es como supongo que el bueno de Cory quiere que lo lean: sin que nadie sepa la página por la que vas, cuánto rato llevas leyendo ni si has subrayado algo. Voy por la mitad y, por supuesto, todo lo que leo me irrita y me pone incómodo. Es lo que tienen los buenos diagnósticos sobre la deriva digital: que no te dicen casi nada que no supieras o intuyeras, pero te obligan a dejar de mirar para otro lado. Porque el libro no habla solo de Instagram, de Google, de TikTok o de Amazon. Ni de cómo Facebook decidió convertirse en un gran pozo de mierda al que ya pocos se acercan. Habla de un patrón. Una especie de ley de gravedad digital que afecta a cualquier plataforma financiada con capital riesgo que, por tanto, necesita devolver a sus inversores más de lo que le dieron. El patrón es sencillo y seguro que ya lo habéis leído por ahí: primero la plataforma es buena para ti (porque funciona a pérdidas); después te usa para atraer a clientes empresariales; después exprime a esos clientes para quedarse con todo el valor; y al final lo que queda es un infame y apestoso montón de heces. Doctorow dice que vivimos en el “mierdoceno”, entre plataformas que consumen nuestro tiempo y que hace mucho dejaron de servirnos.
Leo el libro y, además de revisar mis propios consumos digitales (y de meditar borrármelo todo), pienso en el sitio donde publico cada viernes desde hace más de medio año. Pienso en Substack. Por deformación profesional, empiezo a aplicar lo que leo a este lugar que, como casi todos, no deja de ser una plataforma. Y la conclusión a la que llego es que Substack ha dejado o está dejando de ser una herramienta y se está convirtiendo en una plataforma extractiva. Tras investigar un poco, el punto de inflexión tiene fecha: julio de 2025, cuando levantó cien millones de dólares y se valoró en mil cien millones. A partir de ahí, cada decisión responde a la misma lógica: crecer lo suficiente para devolver ese dinero. Voy a intentar contároslo.
Pero empiezo por lo bueno, que si no esto parece solo un berrinche. Substack funciona. Funciona muy bien, diría. Algunos de vosotros posiblemente habéis llegado hasta aquí a través de un enlace de viernesenkiribati.com y ni siquiera sabéis qué es Substack (que la plataforma no se note es, precisamente, una de sus virtudes). Pero la gran mayoría sabéis que este blog/newsletter/whateva está alojado en Substack: una plataforma que permite generar un espacio personal de forma muy rápida, sencilla, gratuita y estéticamente limpia, donde compartir tus cosas en un formato más amplio que en el resto de redes. Yo llegué aquí por dos motivos: porque necesitaba un sitio donde escribir largo y tendido sobre las cosas que me gustan y sobre mis neuras; y porque un sitio que frecuento a diario como Hipersónica estaba ya aquí. Solo necesitaba que mis textos llegaran al correo electrónico de quienes quisieran leerlos, sin intermediarios algorítmicos decidiendo si mis últimas piezas sobre la música de Terry Riley o sobre arreglar una Game Boy merecían existir. Y necesitaba que todo fuera gratis para los lectores y sin publicidad (o con la menor posible), porque Viernes en Kiribati no tiene vocación alguna de negocio. Todo esto, de momento, Substack lo cumple, y no es cosa menor.
Pero cuando yo elegí Substack, lo hice también por tres requisitos que Simon K Jones identifica como las protecciones centrales del invento. Uno: propiedad de tu lista de suscriptores. Dos: posibilidad de exportar tus datos y marcharte. Tres: el correo electrónico como canal principal. Esos tres pilares son lo que Doctorow llama un “coste de cambio” bajo: si no te gusta cómo van las cosas, te llevas tu lista de suscriptores bajo el brazo y tus posts, y a otra cosa, mariposa. Esa promesa de portabilidad de Substack era (y es) extraña, casi contracultural en el contexto de Silicon Valley. Los inversores debían de fruncir el ceño cada vez que la oían. Pero los inversores no fruncen el ceño mucho tiempo. Son más de calcular. Y como veremos más adelante, al entrar en la ecuación, esa promesa de portabilidad ya no es del todo cierta.
Paso a enumerar, a continuación, el inventario de cambios que he ido detectando e investigando en los últimos meses (os dejo las fuentes en notas al pie), sobre todo a raíz de lo que iba leyendo en el libro de Doctorow. Veinte cambios en poco más de un año, veinte razones agrupadas en varias categorías para pensar que Substack está ya bastante enmierdificada, pero que lo va a estar aún más si cabe en un futuro próximo.
Primera fase: de expansión multimedia y captación
La deriva audiovisual: de herramienta de texto a plataforma multimedia
1. Apertura del livestreaming a todos los creadores (enero de 2025): antes restringido a creadores con más de 100 suscriptores de pago, se abrió a cualquier publicación con más de 10 suscriptores gratuitos1. Enmierdifica porque: empuja a todos los creadores hacia el formato audiovisual en directo, convirtiendo una herramienta de escritura en una plataforma de streaming y multiplicando la presión por “estar en pantalla” además de escribir.
2. Monetización y publicación de vídeo desde la app móvil (febrero de 2025): los creadores pudieron empezar a publicar vídeo directamente desde el móvil y configurar muros de pago para contenido de vídeo2. Enmierdifica porque: convierte Substack en un competidor directo de YouTube/Patreon para vídeo, alejando el centro de gravedad del texto hacia el audiovisual monetizable. La plataforma se convierte en “una más”.
3. Feed de vídeo vertical estilo TikTok (marzo de 2025): lanzaron un feed de vídeo vertical desplazable en la app, coincidiendo con la posible prohibición de TikTok en EE.UU. El CEO Chris Best declaró directamente: "We're going to rescue the smart people from TikTok!"3. Enmierdifica porque: incorpora la mecánica más adictiva del diseño de redes sociales (scroll infinito de vídeo corto) en una plataforma nacida, repito, para leer textos largos. La antítesis exacta de la misión original.
4. Mejoras en lo audiovisual y distribución automática multiplataforma (segunda mitad de 2025): programación de directos, modo solo audio, modo música, clips automáticos generados por IA, thumbnails automáticas y autopublicación de fragmentos en YouTube, LinkedIn y bibliotecas de podcasts4. Enmierdifica porque: cada nueva capa de automatización convierte a Substack en un hub de distribución multimedia. Para el creador individual puede sonar bien (menos trabajo manual, más alcance), pero el efecto agregado es más ruido en más sitios, más contenido derivado automático y mayor dependencia de Substack como centro de operaciones. Una herramienta de newsletters no debería necesitar competir con YouTube y Spotify. Si lo hace, es porque ha dejado de ser una herramienta de newsletters.
5. Rediseño de la pestaña de descubrir (finales de 2025): la parte de medios en la app cambia y pasa a ser mayoritariamente un feed visual (fotos y vídeos) tipo Instagram que facilita precisamente el descubrimiento de contenido de este tipo5. Enmierdifica porque: prioriza visualmente el contenido multimedia sobre el texto. Al menos un tercio de las Notes ya incluyen fotos o vídeos, porque el diseño de la interfaz es performativo: lo que la plataforma muestra primero es lo que la plataforma quiere que hagas, y también lo que la gente termina haciendo.
6. Lanzamiento de Substack TV (enero de 2026): app de televisión independiente con un feed de recomendaciones algorítmicas. La descripción en la tienda de apps dice: “Videos, writing & podcasts”. Vídeo primero, por supuesto6. Enmierdifica porque: vamos a ver, ¿una plataforma de newsletters con app de televisión? No me jodas. El orden en la descripción oficial es toda una declaración de prioridades. El texto largo, la razón de ser original de Substack, queda relegado.
7. Substack Recording Studio (marzo de 2026): estudio de grabación integrado en la plataforma: pregrabación en solitario o con hasta dos invitados, clips automáticos, miniaturas automáticas, marcas de agua personalizadas y modo pantalla compartida7. Enmierdifica porque: añade otra capa de complejidad multimedia (creo que, además, no demandada). Refuerza la presión para que quienes escriben se conviertan en presentadores de vídeo. Además, cada nueva herramienta de producción audiovisual incrementa el coste real de cambio a otra plataforma (ninguna alternativa ofrece todo esto integrado) y el coste de tiempo/atención del creador.
8. Livestreaming completo en navegador de escritorio + integración con OBS/Streamyard (marzo de 2026): ahora también se pueden hacer directos desde el navegador sin software externo, y también conectar la plataforma con herramientas profesionales de streaming8. Enmierdifica porque: completa la transformación de Substack en plataforma de streaming, para intentar competir directamente con Twitch/TikTok/YouTube. Para un escritor que solo quería enviar textos por correo, todo esto es ruido.
Captación a base de talonario y el motor financiero de la mierdificación
9. Fondo “Acelerador de Creadores” de 20 millones de dólares (enero de 2025): Substack puso pasta para atraer a creadores norteamericanos de Patreon, Supercast y Circle, con la condición de que cerraran sus suscripciones en otras plataformas y se mudaran exclusivamente a Substack9. Enmierdifica porque: es el movimiento clásico de la fase 1 de Doctorow. Subsidia la atracción de usuarios para construir, a base de talonario, comunidad. La cláusula de exclusividad contradice el discurso de portabilidad y libertad con el que crearon la plataforma.
10. Automatizaciones de correo electrónico (mediados de 2025): Substack despliega secuencias automatizadas de email para creadores seleccionados, parece que con promesa de apertura a todos en 202610. Enmierdifica porque: importa la lógica marketiniana del email automatizado y los funnels de conversión a un espacio que, como decía, se definía por su relación directa entre escritor y lector. Desplaza el modelo de “publico y tú lees” hacia “te proceso en un embudo de ventas hasta que decidas pagar”.
11. Ronda de financiación y Substack se convierte en empresa unicornio: 100 millones de dólares obtenidos, valoración de 1100 millones (julio de 2025): el punto más importante posiblemente. Substack ha recaudado en total unos 200 millones de dólares desde 2017. Pero conviene entender qué significa esa cifra de 1100 millones, porque no es dinero que Substack tenga: es lo que los inversores dicen que la empresa vale cuando compran un trozo de ella. Si pagan 100 millones por un porcentaje, están fijando un precio teórico para el todo11. Enmierdifica porque: los ingresos reales de Substack son de unos 45 millones anuales (lo que sacan con su modelo de negocio actual, con la comisión del 10% sobre las suscripciones de pago). La valoración es 24 veces superior a lo que la empresa ingresa. La primera vez que Substack intentó una ronda de financiación fracasó: con 9 millones de ingresos, nadie le compraba una valoración de mil millones. Hace nueve meses, con 45 millones, los inversores sí entraron. Pero esos inversores esperan un retorno de al menos 10 veces su apuesta. Y la espera de ese retorno es la que explica cada decisión que vendrá después. Todos los demás puntos responden a la necesidad de cerrar esa brecha/deuda. Esta ronda de financiación es, por lo tanto, el motor estructural de la mierdificación.
El algoritmo, la app y la erosión de la portabilidad
12. Se consolida la distinción "seguir" vs. "suscribirse" (mediados de 2025): aunque introducida en 2024, la distinción sigue y se expande a lo largo de 2025. La opción "Seguir" permite ver Notes (que llegaron en 2023) y actividad sin compartir el correo electrónico para que te lleguen los posts de los autores. Genera duplicidad y enorme confusión entre los usuarios, que pasan a no saber si siguen a una persona o a una publicación12. Enmierdifica porque: diluye la relación directa escritor-lector. Los seguidores no son exportables, no reciben correo y solo existen dentro de la app de Substack. Aumenta la audiencia dependiente de la plataforma y reduce la portabilidad real. Se empiezan a ver numerosas notas de gente buscando “mutis” o intercambios “seguidor por seguidor”. Vemos, además, que esas notas (de mierda) son potenciadas por el algoritmo y tienen más difusión que los propios textos largos.
13. Compras dentro de la app de Apple para todos los creadores (agosto de 2025): los lectores pueden suscribirse y pagar desde la app de iOS a través de Apple. Apple retiene un porcentaje y gestiona la relación de facturación13. Enmierdifica porque: los suscriptores que pagan vía Apple no son realmente exportables. Si el creador deja Substack, no puede llevarse a esos clientes. Otra erosión grave de la promesa de portabilidad.
14. Cambios severos en el algoritmo de Notes: mayor alcance para contenido visual y de usuarios que no conoces (finales de 2025 y principios de 2026): Notes ya no te muestra solo lo que publican las personas a las que sigues. Un algoritmo decide qué te enseña basándose en tu ubicación, idioma y comportamiento dentro de la app. El resultado: más contenido visual, más nombres grandes, más cosas que no has pedido ver. Numerosas personas señalan grandes caídas en su crecimiento orgánico respecto a 2024. Substack manifiesta que el sistema no tiene preferencia por ningún formato, pero los datos de los creadores cuentan otra historia14. Enmierdifica porque: el algoritmo introduce una mediación opaca entre escritor y lector. Dark patterns que no conocemos. Muestra contenido no solicitado, premia lo visual sobre lo textual y reproduce la dinámica de todas las redes sociales que pueblan el mierdoceno: visibilidad condicionada por las prioridades de la máquina y del modelo de negocio, no por la elección del usuario. De nuevo, Skinner y el pajarito.
15. 32 millones de nuevos suscriptores desde dentro de la app en un solo trimestre (segunda mitad de 2025): dato compartido por Substack para demostrar el poder del descubrimiento interno15. Enmierdifica porque: cuanto mayor es el porcentaje de audiencia que proviene de la app (no del correo, ni de tu propio espacio), mayor es la dependencia del algoritmo de Substack y menor es la portabilidad real. Los suscriptores “de la app” son del ecosistema, no de la persona que escribe en el espacio que le brinda la plataforma. Si el escritor decidiera migrar, no tengo yo tan claro que su público lo hiciera con él.
Segunda fase: aceleración y extracción
Publicidad, apuestas y la ruptura de la promesa
16. Se empiezan a rumorear planes de publicidad en distintas entrevistas (finales de 2025): los mandamases de Substack confirmaron la intención de "adentrarse más en el negocio de la publicidad". Mike Kerns (inversor) lo describió como “una oportunidad masiva para lanzar publicidad nativa dentro del ecosistema”16. Enmierdifica porque: rompe la promesa fundacional de que Substack no tendría publicidad. Es trasladarnos del modelo "solo ganamos cuando tú ganas" al modelo "también ganamos vendiéndote como audiencia a terceros". El inicio de la fase 2 de Doctorow en estado puro.
17. Publicidad nativa y partnership exclusiva con Polymarket (diciembre de 2025 y febrero de 2026): en diciembre de 2025, Substack lanza un programa piloto de publicidad dentro de la plataforma, presentado como “sponsorships nativos”. Polymarket (una infame plataforma de apuestas y predicciones sobre eventos reales) es uno de los primeros patrocinadores. En febrero de 2026, la relación se formaliza: los usuarios de Substack pueden insertar mercados de apuestas directamente en artículos y Notes, con un icono dedicado en la barra de herramientas del editor, al mismo nivel que añadir una imagen. Polymarket lo anunció con la frase “Journalism is better when it’s backed by live markets”, que fue recibida con rechazo generalizado. Normal. Polymarket está bloqueada o restringida en varios países europeos, entre ellos Francia, Bélgica, Portugal, Italia y Países Bajos, que la clasifican como plataforma de juego no autorizado. A Substack le da igual: el icono está ahí para todos17. Enmierdifica porque: es publicidad de una puñetera casa de apuestas disfrazada de herramienta editorial. El diseño dentro del editor de texto (un icono como de una bola de adivinación junto al botón de insertar foto) normaliza la ludopatía y blanquea estas prácticas. Que la primera empresa en patrocinar Substack sea un casino de predicciones dice bastante sobre dónde estamos y hacia dónde va esto.
Señales de degradación estructural
18. Brecha de datos que afecta a más de medio millón de registros de usuarios (detectada en febrero de 2026, ocurrida en 2025): expuso datos de usuarios y no fue detectada durante cuatro meses18. Enmierdifica porque: demuestra que la plataforma crece más rápido que la velocidad a la que puede asegurar los datos de sus usuarios. Y cuando el crecimiento deja de ser orgánico, la promesa de “propiedad” sobre tus datos pierde credibilidad. Sobre todo cuando esos datos se filtran.
19. El algoritmo de Notes amplifica contenido neonazi (segunda mitad de 2025): el sistema de recomendaciones envió notificaciones push promocionando una newsletter deleznable con logos de esvásticas y textos de negación del Holocausto19. Enmierdifica porque: demuestra que no se puede construir un algoritmo de recomendación y al mismo tiempo declararse “infraestructura neutral”. La amplificación algorítmica hace inevitable la moderación de contenidos, y Substack sigue resistiéndose a asumir esa responsabilidad. En otras palabras, si montas un algoritmo que recomienda cosas, no puedes lavarte las manos con lo que recomienda. Si lo haces, tu plataforma es una mierda.
20. Éxodo de escritores destacados hacia otras plataformas (distintas oleadas en 2024 y 2025): Casey Newton (Platformer) se fue a Ghost en 2024 (170000 suscriptores). Joe Posnanski (47000 suscriptores) dejó Substack en 2025. Anne Helen Petersen, Lyz Lenz y Virginia Sole-Smith migraron a Patreon también a finales de 202520. Enmierdifica porque: las marchas señalan que algunos escritores y escritoras early adopters que dieron legitimidad a la plataforma empiezan a percibirla como incompatible con sus valores o como lugar mejorable, por razones diversas. Es un indicador muy claro de que la fase 2 de Doctorow está avanzada.
Hasta aquí he enumerado veinte cambios que se observan claramente a poco que habites la plataforma y que, individualmente, pueden parecer razonables o incluso útiles para algunas personas. Pero la suma de todos ellos en apenas un año configura un patrón inequívoco: la transformación de una herramienta de newsletters en una red social multimedia algorítmica con trazas de publicidad. Exactamente el ciclo que Doctorow describe en un libro que me está encantando.
Ahora bien, antes de mirar al futuro hay que ser honesto con un matiz que me señala un amigo que conoce bien esto desde dentro y con el que he estado hablando estos días: parte de la mierda no la trae la plataforma, la trae la gente. “En cuanto un espacio ofrece la menor posibilidad de ganar dinero, aparecen los buitres del guruseo y la cancamusa” me dice. Y lleva razón. Tipos que escriben newsletters sobre cómo triunfar escribiendo newsletters, que venden masterclasses sobre cómo vender masterclasses. Eso pasó en la era de los blogs y está pasando aquí. No es culpa de Substack. Es una constante humana. La ironía es que una parte de las fuentes que he usado para documentar los cambios del algoritmo en este mismo texto son exactamente eso: gurús de crecimiento en Substack que analizan el algoritmo para vender cursos sobre el algoritmo. La metamierdificación. Mi amigo también me lanza una pregunta incómoda: ¿por qué digo que la mierdificación es ahora y no cuando abrieron Notes en 2023? Es una buena pregunta. Y creo que la respuesta está en el punto 11 de la lista: la ronda de julio de 2025. Antes de los 1100 millones de valoración, los cambios podían leerse como tanteos de una startup buscando su sitio (querer ser Medium, querer ser Twitter, querer ser TikTok…). Después de los 1100 millones, cada cambio responde a la presión de justificar esa cifra. Aunque sí, Notes, contigo empezó todo.
¿Tercera fase? Lo que puede venir
La tercera fase de Doctorow es el momento en que la plataforma deja de disimular y empieza a extraer valor abiertamente. Substack no ha llegado del todo ahí, creo, pero el mapa de lo que viene está bastante claro si lees las señales en orden.
La publicidad va a expandirse. El programa piloto de finales de 2025 fue deliberadamente pequeño, pero varias fuentes ya pronostican que el despliegue completo está previsto para 202621. Cuando una plataforma sin publicidad empieza a llamar a la publicidad “sponsorship nativo” y anuncia la novedad a través de una entrevista en una newsletter de pago en lugar de un comunicado oficial, es que ya está intentando controlar la narrativa antes de que el cambio sea visible.
Las automatizaciones de correo electrónico llegarán a todos los creadores en 2026, y su apertura general convertirá cada publicación en un embudo de ventas con secuencias automatizadas, envíos programados por goteo y segmentación.
El vídeo seguirá ganando peso (lo que comentaba del Recording Studio es de hace solo unos días), y la app de televisión sugiere que Substack va a intentar competir de frente por parte del tiempo de pantalla que ahora ocupa YouTube (buena suerte).
Y luego está la IA. De momento, Substack no ha anunciado ninguna integración de herramientas generativas (salvo la opción que tiene para generar imágenes en los posts, que funciona FATAL). De hecho, en julio de 2025 publicó un informe donde encuestó a más de 2.000 creadores y se autoposicionó como refugio de contenido hecho por humanos frente a la inundación de bazofIA que ha arrasado otros lugares como Medium. Pero todos sabemos que la IA está en todas partes (aquí en Substack también) y que con la plataforma creciendo, con el algoritmo sofisticándose cada trimestre, con Gmail integrando Gemini y Outlook integrando Copilot, todo el sector empuja en la misma dirección. No hay ninguna declaración oficial de que Substack vaya a meter resúmenes de newsletters por IA, generación asistida de Notes o transcripción automática de vídeos con edición inteligente. Es pura especulación por mi parte. Pero si Polymarket abriera un mercado sobre esto, apostaría a que va a suceder (¡JA!).
Y mientras tanto, aquí estoy, una semana más, dándole a publicar desde dentro de los muros de Substack, aun sabiendo que hay alternativas. Ghost es software libre, lo gestiona una fundación sin ánimo de lucro. Buttondown la lleva un tipo solo, sin inversores. Doctorow publica en un WordPress autogestionado en Toronto y distribuye con Mailman. Yo tengo servidores en casa que podrían alojar algo si me pongo. Las opciones existen. Pero el internet donde esas opciones viven se ha vuelto casi invisible: los blogs siguen ahí, el RSS sigue ahí, los servidores autogestionados y los protocolos federados siguen ahí, pero para el noventa y pico por ciento de la gente que usa internet, nada de eso existe porque no aparece en sus feeds. La blogosfera de hace dos décadas no murió porque sus ideas fueran malas; murió porque las plataformas centralizaron la atención y volvieron invisible todo lo que quedaba fuera de sus muros. Substack fue durante un tiempo una forma de recuperar algo de aquello. Que esa promesa se esté deshaciendo mientras escribo esto desde dentro es bastante jodido. Y hay otro problema más prosaico: Substack me sale gratis. Alojamiento, diseño, sistema de envío de correos: todo eso que en cualquier alternativa cuesta tiempo y dinero, aquí me lo dan a cambio de “nada”. Substack va a pérdidas conmigo, y no le importa, porque yo puedo ser el producto que atrae a otros productos que algún día serán la audiencia que justifique los 1100 millones de valoración. Irse es lo correcto, supongo. Pero irse cuesta dinero, cuesta tiempo y cuesta parte de la red de lectores que descubren textos a través de otros textos aquí en la plataforma. Doctorow llama a eso un “coste de cambio” alto. Y me lo han subido sin que me diera mucha cuenta.
La plataforma que no te la hace a la entrada, te la hace a la salida.
De momento, no tengo un plan. No tengo una solución limpia que quepa en una estúpida nota de Substack. Pero sí la sospecha de que quedarse quieto también es una decisión, y que cada semana que publico aquí sin mover un dedo hacia otro sitio es una semana en la que el coste de irme sube un poco más. Jones, el escritor que mencionaba al principio, dice que la capacidad de marcharse es lo que le mantiene aquí. Es una paradoja chula, pero me pregunto cuánto tiempo la puedes aguantar. Porque la puerta sigue abierta, sí, pero cada mes que pasa hay un mueble más clavado al suelo. Lo que sí tengo algo más claro es que esto (escribir cuatro mil palabras, pensar despacio, mandar un correo cada semana a quinientas personas que han “elegido” estar aquí) sigue siendo un acto de resistencia menor que no tengo, de momento, la intención de abandonar. La plataforma puede cambiar. El atolón, no. Si un día hay que levar anclas y buscar otro sitio donde seguir con la verborrea y la turra, se hace. Hasta que me harte. Aunque el coste sea alto. Desde Kiribati, desde Ghost, desde un WordPress alojado en un armario o desde donde sea. El océano digital es grande y el ruido no para, pero mientras haya alguien al otro lado leyendo esto con calma, sin demasiados algoritmos mediando, habrá merecido la pena.
Nos leemos la semana que viene. Si seguimos aquí.



♥️ bravo!
"Los buenos diagnósticos sobre la deriva digital no te dicen casi nada que no supieras o intuyeras pero te obligan a dejar de mirar para otro lado..." Llevo pensando en estas cosas desde 2007, sobre todo después de la lectura de 1984: Google (et altri) is making us stupids, además de que están permanentemente vigilándonos. Es efectivamente "la ley de gravedad digital" que venimos sufriendo desde hace décadas: alejar el centro de atención del texto hacia lo audiovisual (monetizable): lo estamos sufriendo en nuestras carnes y mentes. Gracias por describirlo en tan excelentes exposiciones kiribáticas. Escribes sobre el Merdoceno y ayer yo leía sobre el Tanatoceno, término propuesto por Fressoz para designar la época de la tecnología, la guerra y la industrialización que conduce hacia una destrucción humana y medioambiental. Así estaríamos, entre Guatemala y Guatepeor. No sé qué me da más miedo, pero acabaré este comentario con una nota positiva: la web es también una de encuentros y diálogo a larga distancia, aprovechemos lo bueno. Como siempre, gracias por hacer públicos tus berrinches y pensamientos, que comparto.