Ramón, tienes articulos buenos y articulos brillantes, este es de los ultimos. Sintetiza muy bien lo que pienso cuando veo que mi mujer se tira una hora en la cama viendo reels. (y mis dos hijas, y mis padres....el ¿80%? del entorno mata el rato ahí.
Pero yo soy un tio raro. Tengo una mente inquieta, y leo muy rapido. Nunca me he enganchado a ver videos. Jamás he visto mas de 3 videos cortos seguidos. En cambio, leo compulsivamente. Reddit, blogs/foros, substack....todo. Hasta lo que lleva el champú. Si hasta intenté leer el libro de Juan del Val!! (spoiler: si tienes una mente inquieta, no lo hagas, no lo lograrás).
Creo que mi cerebro ha rechazado la comida basura de videos slop, y busca algún menú que le sacie mas. Gracias por alimentarnos desde el Kiribati.
Jo, Cristian, muchas gracias por leer y por tu comentario. Yo cada vez empleo menos tiempo en el mundo vídeo corto también, precisamente por ser consciente de todo lo que hay detrás. Tus botes de champú estarán contentos entonces. Abrazo!
Que artículo tan necesario! Me encanta como divides la responsabilidad entre consumidor y objeto consumido. Como bien dices, escapar de estas redes es complicado y lo único que nos puede ayudar es desarrollar una conciencia crítica con lo que hacemos en este espacio y las consecuencias que pueden tener en nuestras vida. Cada vez creo más que, el nuevo lujo, va a ser lo artesano. El poder poner tu atención plena en algo que estés creando con tus manos sin necesidad de estar rodeado de ninguna pantalla.
Resueno mucho con esta idea y me parece que pones un punto importantísimo en el análisis del uso nocivo de redes. Por otro lado he de admitir que no encuentro una salida exitosa más allá del radical “tratar de eliminar mi presencia digital” o “hacer uso consciente de las redes”, principalmente porque como artista he encontrado que parece casi imposible darse a conocer sin hacer presencia en las redes, y pese a sentir que mi contenido no pretende contribuir con esa dinámica que me parece tan odiosa, en ultimas si que lo hace.
Es que la desconexión digital también tiene un componente de clase. No todo el mundo puede "desconectar" de la misma manera, y mucha gente necesita de esa conexión para trabajar, por ejemplo. Es complejo. Gracias por leer y por comentar. Te dejo este otro texto, solo por si no lo has leído: https://www.viernesenkiribati.com/p/la-desconexion-digital-tambien-es-un-privilegio
Siii justo con ese texto te conocí y me pareció fantástico porque le añade una capa adicional al juicio que suelen tener las personas sobre el uso de las redes. Si bien no todos podemos darnos ese lujo en la misma medida, creo que construir agencia para desligarnos en la medida de nuestras posibilidades es también revolucionario.
Muy buen artículo, y estoy de acuerdo. Quizá para mi lo más preocupante sea la evidente manipulación política; porque muchas personas saben que las redes obtienen sus datos y piensan "con mi vida tan aburrida, qué importa que sepan que el viernes es el cumpleaños de mi tía Conchita" pero cuando hackean nuestro comportamiento, cuando todos somos datos, es más fácil lograr que nos movamos como un cardumen obediente, y que como animales amaestrados aplaudamos o gritemos a una pantalla de forma casi coordinada y perfecta.
Bueno, excepto los evolucionados países nórdicos y alguna que otra excepción, tampoco es como que la democracia real sea la norma; los sistemas democráticos, si bien son mejores que las dictaduras y tiene mejor marketing, son en su mayoría corruptos y amañados, y esto sin ayuda de las redes. Ya con redes sociales, son lo mismo pero con mejor música y videos de 10s para mentes dispersas
Gracias por estas palabras. Qué importante es tener en las aulas una perspectiva así. Independientemente de la generación, las criaturas que ya nacen con pantallas y smartphones en las manos no tendrán la misma capacidad de desconexión cuando sean adultos. O, directamente, no entenderán el concepto de desconexión. Porque ya relacionarán las pantallas y los inputs con el silencio.
Muy buen enfoque. Es una buena cachetada para despertar.
Yo nunca he sido muy entusiasta de las redes. Siempre me dejaron cierta incomodidad. Como decía García Márquez, todos tenemos una vida pública, una privada y una secreta, y sentía que ahí las tres terminaban mezclándose. Quizá por eso nunca terminé de sentarme del todo; me quedé de pie.
Leyéndote también pensé en otra cosa. Mi manera de entender el mundo está construida, en gran parte, por los libros. Esa especie de plataforma desde la que miro la realidad nació de muchas lecturas y después de intentar llevarlas a la vida. No creo ser ningún genio, pero me ha servido para defenderme, para tener un punto de vista y, quiero creer, también cierto criterio.
Hace poco le regalé un MP3 a mi hijo. La idea era sencilla: no darle un teléfono y, al mismo tiempo, no quitarle la posibilidad de escuchar música. Ya llevaba un tiempo pensándolo, pero después de leerte terminé de decidirme. Hoy un reproductor de música sin conexión parece casi un gesto revolucionario.
Y aun así, incluso en Substack empiezo a notar algo parecido a lo que ocurre en otras plataformas. Siempre aparecen los mismos perfiles y cierto tipo de publicación que busca el like fácil. No me sorprende. Al final todas las redes acaban pareciéndose un poco a un mercado.
No estoy en contra de vender. Solo echo de menos una tregua. Un espacio donde la conversación pueda existir sin que todo termine convirtiéndose en una transacción.
Es el primer post que leo de Los Viernes en Kiribati, y no me ha podido gustar más.
En mi caso concreto, y pese a no usarlo de manera exacerbada, decidí quitarme la aplicación de Instagram para dejar de “perder el tiempo”. Ya van 6 meses de un proceso sencillo pero, como indicas, muy individualista y solitario. Tengo ciertos gaps de información personal y en ocasiones no tengo el último trend viral (normalmente, una tontería), pero a cambio he recuperado esos ratitos de disfrute viendo el mundo pasar o dedicados a leer y curar textos para mi Substack.
Es la pregunta que nos hacemos a futuro muchos ante el imparable avance de las redes sociales y la IA: ¿es inevitable todo esto, a dónde nos está llevando, o podríamos apagar algún botón como sociedad, prescindir de cosas que nos mejoran como personas y volver a empezar?
Habría que cambiar de modelo, de sistema económico a nivel global. O, al menos, que se despertara una nueva conciencia compartida que no fuera hiperindividualista. El modelo que tenemos nos lleva directamente a todo eso que no nos gusta.
Me brindas la oportunidad de un san viernes con menos scroll y más autoobservación. La evidencia y los argumentos que presentas resultan contundentes. No hay de otra, desconectar/conectar de otras tantas formas sin mediación de pantallas...
Ramón, tienes articulos buenos y articulos brillantes, este es de los ultimos. Sintetiza muy bien lo que pienso cuando veo que mi mujer se tira una hora en la cama viendo reels. (y mis dos hijas, y mis padres....el ¿80%? del entorno mata el rato ahí.
Pero yo soy un tio raro. Tengo una mente inquieta, y leo muy rapido. Nunca me he enganchado a ver videos. Jamás he visto mas de 3 videos cortos seguidos. En cambio, leo compulsivamente. Reddit, blogs/foros, substack....todo. Hasta lo que lleva el champú. Si hasta intenté leer el libro de Juan del Val!! (spoiler: si tienes una mente inquieta, no lo hagas, no lo lograrás).
Creo que mi cerebro ha rechazado la comida basura de videos slop, y busca algún menú que le sacie mas. Gracias por alimentarnos desde el Kiribati.
Jo, Cristian, muchas gracias por leer y por tu comentario. Yo cada vez empleo menos tiempo en el mundo vídeo corto también, precisamente por ser consciente de todo lo que hay detrás. Tus botes de champú estarán contentos entonces. Abrazo!
Que artículo tan necesario! Me encanta como divides la responsabilidad entre consumidor y objeto consumido. Como bien dices, escapar de estas redes es complicado y lo único que nos puede ayudar es desarrollar una conciencia crítica con lo que hacemos en este espacio y las consecuencias que pueden tener en nuestras vida. Cada vez creo más que, el nuevo lujo, va a ser lo artesano. El poder poner tu atención plena en algo que estés creando con tus manos sin necesidad de estar rodeado de ninguna pantalla.
Sin duda, la desconexión también va a ser “capitalizada”. No sé si leíste este otro texto: https://www.viernesenkiribati.com/p/la-desconexion-digital-tambien-es-un-privilegio
No lo tenía en el radar! Voy a leerlo. Muchas gracias ☺️
También sobre esto, mi compañero Chris Chen ha hablado largo y tendido hace unos días aquí: https://substack.com/home/post/p-203778102
Gracias, Marcos. Le echo un vistazo.
Tremendo post como siempre. Para reflexionar.
Muchas gracias, Michael.
Resueno mucho con esta idea y me parece que pones un punto importantísimo en el análisis del uso nocivo de redes. Por otro lado he de admitir que no encuentro una salida exitosa más allá del radical “tratar de eliminar mi presencia digital” o “hacer uso consciente de las redes”, principalmente porque como artista he encontrado que parece casi imposible darse a conocer sin hacer presencia en las redes, y pese a sentir que mi contenido no pretende contribuir con esa dinámica que me parece tan odiosa, en ultimas si que lo hace.
Es que la desconexión digital también tiene un componente de clase. No todo el mundo puede "desconectar" de la misma manera, y mucha gente necesita de esa conexión para trabajar, por ejemplo. Es complejo. Gracias por leer y por comentar. Te dejo este otro texto, solo por si no lo has leído: https://www.viernesenkiribati.com/p/la-desconexion-digital-tambien-es-un-privilegio
Siii justo con ese texto te conocí y me pareció fantástico porque le añade una capa adicional al juicio que suelen tener las personas sobre el uso de las redes. Si bien no todos podemos darnos ese lujo en la misma medida, creo que construir agencia para desligarnos en la medida de nuestras posibilidades es también revolucionario.
Muy buen artículo, y estoy de acuerdo. Quizá para mi lo más preocupante sea la evidente manipulación política; porque muchas personas saben que las redes obtienen sus datos y piensan "con mi vida tan aburrida, qué importa que sepan que el viernes es el cumpleaños de mi tía Conchita" pero cuando hackean nuestro comportamiento, cuando todos somos datos, es más fácil lograr que nos movamos como un cardumen obediente, y que como animales amaestrados aplaudamos o gritemos a una pantalla de forma casi coordinada y perfecta.
100%. Es también lo que más me preocupa, porque no podemos hablar de democracia real en estas condiciones.
Bueno, excepto los evolucionados países nórdicos y alguna que otra excepción, tampoco es como que la democracia real sea la norma; los sistemas democráticos, si bien son mejores que las dictaduras y tiene mejor marketing, son en su mayoría corruptos y amañados, y esto sin ayuda de las redes. Ya con redes sociales, son lo mismo pero con mejor música y videos de 10s para mentes dispersas
Gracias por estas palabras. Qué importante es tener en las aulas una perspectiva así. Independientemente de la generación, las criaturas que ya nacen con pantallas y smartphones en las manos no tendrán la misma capacidad de desconexión cuando sean adultos. O, directamente, no entenderán el concepto de desconexión. Porque ya relacionarán las pantallas y los inputs con el silencio.
Gracias a ti por leer y por comentar ;)
Muy buen enfoque. Es una buena cachetada para despertar.
Yo nunca he sido muy entusiasta de las redes. Siempre me dejaron cierta incomodidad. Como decía García Márquez, todos tenemos una vida pública, una privada y una secreta, y sentía que ahí las tres terminaban mezclándose. Quizá por eso nunca terminé de sentarme del todo; me quedé de pie.
Leyéndote también pensé en otra cosa. Mi manera de entender el mundo está construida, en gran parte, por los libros. Esa especie de plataforma desde la que miro la realidad nació de muchas lecturas y después de intentar llevarlas a la vida. No creo ser ningún genio, pero me ha servido para defenderme, para tener un punto de vista y, quiero creer, también cierto criterio.
Hace poco le regalé un MP3 a mi hijo. La idea era sencilla: no darle un teléfono y, al mismo tiempo, no quitarle la posibilidad de escuchar música. Ya llevaba un tiempo pensándolo, pero después de leerte terminé de decidirme. Hoy un reproductor de música sin conexión parece casi un gesto revolucionario.
Y aun así, incluso en Substack empiezo a notar algo parecido a lo que ocurre en otras plataformas. Siempre aparecen los mismos perfiles y cierto tipo de publicación que busca el like fácil. No me sorprende. Al final todas las redes acaban pareciéndose un poco a un mercado.
No estoy en contra de vender. Solo echo de menos una tregua. Un espacio donde la conversación pueda existir sin que todo termine convirtiéndose en una transacción.
Conversemos, pues! Gracias por leer y por tus palabras.
Es el primer post que leo de Los Viernes en Kiribati, y no me ha podido gustar más.
En mi caso concreto, y pese a no usarlo de manera exacerbada, decidí quitarme la aplicación de Instagram para dejar de “perder el tiempo”. Ya van 6 meses de un proceso sencillo pero, como indicas, muy individualista y solitario. Tengo ciertos gaps de información personal y en ocasiones no tengo el último trend viral (normalmente, una tontería), pero a cambio he recuperado esos ratitos de disfrute viendo el mundo pasar o dedicados a leer y curar textos para mi Substack.
Es la pregunta que nos hacemos a futuro muchos ante el imparable avance de las redes sociales y la IA: ¿es inevitable todo esto, a dónde nos está llevando, o podríamos apagar algún botón como sociedad, prescindir de cosas que nos mejoran como personas y volver a empezar?
Habría que cambiar de modelo, de sistema económico a nivel global. O, al menos, que se despertara una nueva conciencia compartida que no fuera hiperindividualista. El modelo que tenemos nos lleva directamente a todo eso que no nos gusta.
"Experimentan con nuestra conducta a escala planetaria y nosotros ni siquiera podemos auditar el experimento." 🥺
Magnífico 👏🏽👏🏽👏🏽👏🏽👏🏽 Hora de cambiar las cosas 💪🏽
Me brindas la oportunidad de un san viernes con menos scroll y más autoobservación. La evidencia y los argumentos que presentas resultan contundentes. No hay de otra, desconectar/conectar de otras tantas formas sin mediación de pantallas...
Magnífico
Qué artículo más lúcido :´)