Te han dicho lo mismo toda la vida: estudia algo técnico, estudia ciencias, estudia una ingeniería, estudia informática. Daba igual que fueras un crío en el cole, alguien perdido en el instituto, un desempleado sin hueco ni suerte intentando reconstruir su vida o un periodista al que le habían cerrado el periódico. La cantinela siempre era la misma: ponte a estudiar algo con salida. Y, en concreto durante la última década, la insistencia era la de ponerse fuerte con la programación, con el pensamiento computacional, con la robótica… Programar es el futuro, los sueldos son buenos y nunca te vas a ver en el paro, decían. Estudiar letras o humanidades, en cambio, era poco más que perder el tiempo, un pasatiempo que solo servía para opositar o para ir directo a la cola del paro. Filosofía, Sociología, Historia del Arte, Filología… Ya sabéis de qué hablo: carreras interesantes, pero… ¿para qué servían?
Ahora, sin embargo, llega la IA y parece que toca cambiar ligeramente el discurso, toca revisar aquellas cantinelas, porque estudiar una carrera de letras hoy puede que tenga más sentido que nunca. Incluso desde presupuestos estrictamente laborales. Cuando la máquina haga (que lo hace) la parte técnica, quien tendrá realmente futuro será quien le diga que haga tal cosa y no tal otra. Quien pueda gestionar un proyecto desde cero y con más personas. Quien le sepa pedir que trabaje en este contexto y no en otro. O que lo haga de esta manera concreta porque así se ha pensado y así se lo ha pedido. Eso es, principalmente, lo que te pueden enseñar las humanidades y las ciencias sociales. Un historiador puede preguntar quién está detrás de esa fuente que te ha dado tu nuevo LLM y con qué propósito, y comprobar si realmente permite afirmar lo que se afirma; un filólogo podrá examinar cómo cambia el sentido de una palabra o de un párrafo según el contexto; o un filósofo ayudará a distinguir entre una conclusión y las premisas que la sostienen. Prácticas concretas imprescindibles en pleno 2026: contrastar, interpretar, argumentar, encontrar contradicciones y saber hacer preguntas. Verbos innegociables en una era, la nuestra, donde producir información es barato, pero comprobar su veracidad sale caro. Así que sí, hoy la tesis del texto es clara: si quieres tener futuro, estudia letras. En este segundo cuarto de siglo, comienza la revancha de las humanidades.
La IA devora casi todo lo que puede codificar
Comencemos con algunos datos. Según el Banco de la Reserva Federal de Nueva York, con datos del censo de 2024 (los últimos disponibles), la tasa de paro de los recién graduados en Informática en EE. UU. es del 7 %, y la de Ingeniería Informática, del 7,8 %1. Están entre las más altas de las 73 carreras analizadas. Sí, párate a leerlo otra vez. Las carreras que te garantizaban el futuro están en la parte alta de la tabla de desempleo. ¿Y cuáles tienen menos paro? Las que se basan en el trato cara a cara con otras personas, como pueden ser la educación o la enfermería2. Lo humano sobre lo técnico. ¿Y Filosofía, esa de la que tanto se reían? Un 5,1 %, prácticamente en la media y casi dos puntos por debajo de Informática.
Sé que todo esto no se debe exclusivamente a la irrupción de la IA. Seguramente en el sector tecnológico haya actualmente mucha gente formada buscando el mismo tipo de puesto, porque ha habido despidos continuos en este último lustro y el mercado se ha enfriado tras la COVID. Pero lo importante es otra cosa: que la carrera que te prometía el futuro ya no es refugio de ningún tipo. Si sabes hacer algo, pero alguien puede hacerlo por menos dinero, no te sirve de nada, y además ahora ese alguien puede ser una máquina. Toca formarse de verdad, toca leer y pararse a pensar.
Otro estudio. En agosto de 2026, tres investigadores del laboratorio de economía digital de Stanford publicaron un artículo titulado «Canaries in the Coal Mine?». Analizaron los datos de nóminas que gestiona la mayor empresa de software de nóminas de Estados Unidos. Y descubrieron que, desde la llegada de la IA generativa, el empleo de los trabajadores de entre 22 y 25 años en las ocupaciones más expuestas a la IA había caído un 16 % en términos relativos3. Entre esas ocupaciones están, por ejemplo, el desarrollo de software y la atención al cliente.
Cae el empleo en aquellos trabajos donde la IA es capaz de automatizar las tareas, los más técnicos. En cambio, se mantiene o crece cuando la IA ayuda al trabajador. La IA puede automatizar tareas que requieren conocimiento codificado, ese que puedes aprender con un manual. Lo que no es capaz de sustituir (del todo) es el criterio para decidir que algo se debe hacer de una forma u otra. Por lo tanto, quien va a seguir teniendo empleo es quien sepa manejar a la IA más allá de lo técnico, no quien compita contra ella, porque competir contra una máquina en lo que mejor hace, seguir instrucciones, es estúpido e imposible. Lo contaba la semana pasada: sin ser programador, he acabado construyendo varias aplicaciones que hoy pueden ser útiles para mí en primer lugar, pero también para otras personas. La IA escribió casi el 100 % del código de mis apps, sí, pero fue incapaz de pensar qué aplicación era necesaria, para qué, ni tampoco supo detectar cuándo no servía para nada lo que me estaba devolviendo. Y no fueron mis conocimientos técnicos los que mediaron para solucionar los problemas, sino los humanísticos.
Quizá pienses que esto es pasajero y que dentro de tres años estaremos lamentándonos de que no haya programadores disponibles. Puede ser. Pero también hay datos que apoyan la importancia de las habilidades humanas y que son anteriores a la IA. En 2017, David Deming, profesor de Harvard, publicó en el Quarterly Journal of Economics el artículo «The Growing Importance of Social Skills in the Labor Market», donde mostraba que, entre 1980 y 2012, los trabajos que exigían mucha interacción social ganaron casi 12 puntos porcentuales de peso en el mercado americano, y los que precisaban de muchas matemáticas y poca interacción social (prácticamente todos ellos, dentro de lo que se conoce como STEM) perdieron 3,3 puntos porcentuales. Los que pedían ambas habilidades fueron los que más crecieron, tanto en empleo como en salario4. Según Deming, esto ocurre porque las habilidades sociales reducen los costes de coordinación entre trabajadores: permiten a las personas trabajar juntas, repartirse tareas y entenderse. Así que las habilidades humanas (eso que durante un breve periodo de tiempo llamaron las soft skills) ya se valoraban cada vez más mucho antes de la irrupción de la IA. Lo que ha hecho la IA es acelerar ese proceso.
Si no te fías de los estudios académicos, mira qué quieren las empresas. El Foro Económico Mundial encuesta cada pocos años a más de mil empresas de todo el mundo para su Future of Jobs Report. En el de 2025, la habilidad más demandada era el pensamiento analítico, con un 69 %. En cuarta posición aparecía el pensamiento creativo, con un 57 %5. Pensamiento analítico y creativo. Ni saber usar Python ni Excel. Ser capaz de analizar una situación y pensar qué le falta. Imaginar lo que aún no existe, algo que no se aprende en un curso de dos semanas, sino durante años acercándose a la cultura, leyendo libros complejos, entendiendo distintos puntos de vista, escribiendo y dejando que te lleven la contraria. O sea, estudiando letras.
Y esto no es algo que me invente, sino algo que practican las propias empresas de IA con sus inversiones. Anthropic, la empresa detrás de Claude, puso en marcha a principios de 2024 el asqueroso Proyecto Panamá6. En su documentación interna, que ha salido recientemente a la luz a través de un juicio, reconocían que su objetivo era escanear y destruir todos los libros del mundo. Para ello, compraron millones de libros, muchos de ellos a través de librerías de segunda mano, les cortaron el lomo para facilitar el escaneo, digitalizaron las páginas y tiraron el papel. Se dice que convirtieron en texto digital entre medio millón y dos millones de libros en solo seis meses. ¿Por qué tal cosa? ¿Por qué tanto esfuerzo si internet está lleno de texto? Porque querían que su modelo aprendiera a escribir bien con textos editados, revisados y pensados por personas antes de la llegada de la IA. Vamos, que las propias empresas que construyen las máquinas no paran de buscar desesperadamente lo que se lee y lo que sale de una facultad de letras al uso. Lo verdaderamente humano.
Y no buscan solo libros, sino también personas. En 2023, Scale AI ofrecía trabajo a poetas, novelistas y dramaturgos con estudios de posgrado para escribir textos y valorar la calidad literaria de lo que generaban sus modelos7. Mercor, una de las empresas que pone en contacto a expertos humanos (gente de ciencias y también de letras) con los laboratorios más punteros de IA, superó en junio de 2026 los 2000 millones de dólares de facturación y hoy paga hasta 200 dólares la hora por ese conocimiento8. Otra empresa, Cognizant, consultora tecnológica con casi medio millón de empleados, explicaba en 2025 que, si las máquinas ayudan a resolver problemas, el núcleo de su plantilla lo formarían antropólogos, sociólogos, psicólogos y periodistas, es decir, gente capaz de encontrar los problemas9. La IA no es nadie sin lo humano y necesita (y necesitará siempre) criterio humano para mejorar. ¿Adivinas en qué carreras se forma, en buena parte, ese criterio?
Pero si la IA ya escribe, ¿para qué quiero yo un filólogo?
Supongo que, aun así, muchos os estaréis preguntando para qué estudiar Filología, por ejemplo, si la IA ya “escribe”. En 2025, Microsoft analizó cientos de miles de conversaciones con su asistente, Copilot, para ver qué ocupaciones se solapaban más con lo que hace la IA. Encabezaban la lista los intérpretes y traductores. También aparecían escritores, periodistas, politólogos o correctores. Profesiones de letras10.
Eso dicen los “datos” de Microsoft, pero yo vengo hoy a llevarles la contraria y a decirles que sí, que claro que te va a servir estudiar una carrera humanística. Si la máquina es capaz de generar texto, traducir y resumir, lo valioso será quien sepa si ese texto realmente merece la pena o no. Quien vea que una traducción, aunque sea correcta en su superficie, no dice lo que tiene que decir. Quien se pare a comprobar y a llevarle la contraria a la IA. Quien manifieste que al resumen le falta lo verdaderamente importante. Quien ponga pie en pared y espete que la pregunta que le hiciste a la IA estaba mal planteada desde el punto de partida. Quien sea capaz de decir que ese texto regurgitado tiene cero valor artístico.
La IA te puede servir para muchas cosas: para investigar, estructurar, revisar o para desbloquearte cuando tienes muchas ideas pero ningún orden. Pero el orden del proceso, en mi opinión, tiene que ser siempre humano-IA-humano para que sea valioso. Nunca IA-humano-IA. Empiezas tú y terminas tú: solo en medio decides si usas la IA y si lo que te da te puede servir para ponerte a trabajar. Y eso solo puedes hacerlo si sabes leer de verdad, si tienes conocimiento como para respaldar esa lectura y si realmente hay comprensión profunda de lo que hace la máquina. Algo que solo funciona si te has pasado años formándote al respecto, y no solo en la cuestión técnica.

Seguro que alguno me dirá que en España los graduados en Artes y Humanidades son los que peor se insertan en el mercado laboral, y, según datos de la Fundación CYD, actualmente es verdad11. Pero esos datos describen el mercado de 2026, un mercado pensado para que gane más quien sabe programar o hacer tareas técnicas y que todavía no se ha adaptado a la nueva normalidad tecnológica. Elegir carrera hoy basándote en esos datos es como elegir oficio en 1995 mirando cuánta gente revelaba carretes de fotos. Recuerda que, si empiezas la universidad este año, terminarás la carrera en 2030, y tu vida laboral durará posiblemente más de cuarenta años. Si cometes el error de elegir carrera pensando solo en el futuro laboral (haz lo que te guste, déjate de bobadas), elige pensando en lo que habrá en 2040-2045, no en lo que había en 2020.
Así que cierro dando un consejo que se escucha poco. Si tienes 17 años y no sabes qué estudiar, o si eres padre o madre y vas a decirle a tu hija que no estudie Filosofía porque «no tiene salida», piénsatelo dos veces. Lo que realmente no va a tener salida es saber hacer algo técnico que la máquina puede solventar en cuestión de minutos. Lo que sí la tendrá es saber qué preguntarle a la máquina. Por lo tanto, estudia para tener recursos para aprender, para poder juzgar críticamente y para poder cambiar de rumbo con facilidad cuando todo cambie. Estudia algo que te permita entender por qué haces lo que haces, con pausa, incluso cuando dispones de herramientas capaces de acelerar el proceso. Estudia letras, fórmate en lo humanístico, lee mucho (y bien) aunque estés haciendo una ingeniería. Necesitamos aprender lo suficiente como para poder llevarles la contraria a las máquinas. El futuro depende de ello.
Federal Reserve Bank of New York, The Labor Market for Recent College Graduates, tabla «Outcomes by Major» (actualización de febrero de 2026, con datos de la American Community Survey de 2024). Se considera recién graduados a quienes tienen entre 22 y 27 años y al menos un título de grado. La tasa media de paro para el conjunto de carreras es del 4,2 %. Disponible en: https://www.newyorkfed.org/research/college-labor-market
La lectura de que las carreras con menos paro (educación, enfermería…) se basan en el trabajo cara a cara procede de NewsNation: https://www.newsnationnow.com/us-news/education/college-majors-lowest-unemployment/
Brynjolfsson, E., Chandar, B. y Chen, R. (2026). Canaries in the Coal Mine? Six Facts about the Recent Employment Effects of Artificial Intelligence. Stanford Digital Economy Lab. Disponible en: https://digitaleconomy.stanford.edu/publications/canaries-in-the-coal-mine/
Deming, D. J. (2017). The Growing Importance of Social Skills in the Labor Market. The Quarterly Journal of Economics, 132(4), 1593-1640. https://doi.org/10.1093/qje/qjx022
World Economic Forum (2025). The Future of Jobs Report 2025. Ginebra: WEF. Publicado el 7 de enero de 2025. Encuesta a más de 1000 empleadores de 55 economías, que representan a más de 14 millones de trabajadores. Disponible en: https://www.weforum.org/publications/the-future-of-jobs-report-2025/
Washington Post (27/01/2026), «Inside an AI start-up’s plan to scan and dispose of millions of books», a partir de más de 4000 páginas de documentos judiciales desclasificados en el caso Bartz v. Anthropic: https://www.washingtonpost.com/technology/2026/01/27/anthropic-ai-scan-destroy-books/ · Sobre el objetivo de que el modelo aprendiera a escribir bien con libros anteriores a internet: Euronews (05/08/2026): https://www.euronews.com/2026/08/05/project-panama-how-anthropic-secretly-destroyed-millions-of-books-to-train-its-ai
Rest of World (2023), «Why Silicon Valley’s biggest AI developers are hiring poets»: https://restofworld.org/2023/ai-developers-fiction-poetry-scale-ai-appen/
Dealroom, a partir de The Information (06/07/2026): https://dealroom.co/news/137121-mercor-doubles-to-2b-gross-revenue-run-rate-as-ai-labs-buy-expert-data/ · Tarifa de hasta 200 dólares la hora: TechCrunch (29/10/2025): https://techcrunch.com/2025/10/29/how-ai-labs-use-mercor-to-get-the-data-companies-wont-share
Fortune (24/10/2025), entrevista a su consejero delegado, Ravi Kumar S.: https://fortune.com/2025/10/24/cognizant-ceo-ravi-kumar-s-on-the-hollywood-model-and-going-with-your-gut
Tomlinson, K., Jaffe, S., Wang, W., Counts, S. y Suri, S. (2025). Working with AI: Measuring the Applicability of Generative AI to Occupations. Microsoft Research. arXiv:2507.07935. https://doi.org/10.48550/arXiv.2507.07935
Fundación CYD (2025). La empleabilidad de los jóvenes en España 2025. ¿Cómo es la inserción de los graduados universitarios? Analiza la inserción laboral de los egresados de grado del curso 2018-2019 cinco años después de su salida al mercado laboral. Disponible en: https://www.fundacioncyd.org/descarga/10364/la-empleabilidad-de-los-jovenes-en-espana-2025-como-es-la-insercion-de-los-graduados-universitarios/empleabilidad/



Gracias por exponer este tema. La gente que comprende es cada vez menos en este momento y el incremento es exponencial. Los resultados están a la vista. Cada reforma educativa baja el listón. Se crean buenos esclavos, no ya de la incertidumbre, sino de la tiranía. Solo le pido a Dios...que el futuro no sea como lo programaron.
Compren buenos libros , lean y estudien.
La venganza de los intelectuales 💪🏽