Reflexiones muy acertadas. Yo dejé todas las redes hace como 4 años y recién volví. He comprobado que si no entras a discutir con alguien eres totalmente invisible, todo tu contenido pasa totalmente desapercibido.
Es un gusto leerte, y plasmar tantas reflexiones que tenemos en la cabeza de manera tan lúcida.
Personalmente creo que Internet está roto. Antes las redes sociales tenían utilidad para estar en contacto con redes de intereses comunes, pero hoy simplemente cosechan nuestra atención con el entretenimiento que describes. La respuesta tiene que ser colectiva, comunitaria, analógica a la vez que digital.
Se han cargado ese espacio compartido y tenemos que reconstruirlo. Para eso era internet.
Hay un paralelismo entreloa mierdificación y el crecimiento de las ciudades a partir de favelas del que habla el urbanista MikeDaivis en su libro "Planeta de Ciudades Miseria": primero dejan que crezca la favela donde la gente construye sus barrios informales. Luego, cuando la favela ocupa un espacio que antes era no urbanizable, la tolerancia se transforma en represión, se regulan las calles, se invierte en infraestructuras ysee convierte en un nuevo barrio, echando a sus antiguos moradores.
Ese proceso de apropiación por el capital, fagotizando la espontaneidad de la gente puede servir para entender la deriva de Internet.
Me hizo pensar también en todo el contenido disfrazado de estilos de vida aparentemente k ofensivos con mensajes políticos perversos, recomiendo este docu https://youtu.be/paE57fW6U3M?si=BYS_cdv8WSPXCYBl por lo demás agradecida del algoritmo de Substack jaja por traerme hasta aquí! Nos leemos
Muchas gracias por otro Kiribati, siempre interesante.
Lo que han sabido identificar bien las tecnológicas (y otras) es esa satisfacción, más bien obsesión, primaria que tenemos por tener razón. En lo que sea. Tú mismo lo dices al final: no la tiene solo el vecino (que es el que elige al alcalde), sino que la tenemos nosotros. Por la mayor chorrada que pillemos, cuanto más nimia y más nos la sude en realidad, más placer nos da. "Chúpate esa Joxelito98, vuelve a por otra".
No sé si de forma correcta o no (siento no afirmar con vehemencia), yo creo que el COVID fue el mayor éxito de la historia para estas empresas. No hablo de una conspiración por la que crearan un virus para hacerte discutir con Joxelito98, sino que accidentalmente se encontraron con un caldo de cultivo y laboratorio experimental increíble: gente 24/7 pendiente de la única ventanita de salida al exterior de la caverna. Y esa ventanita era de su propiedad, para poner los monigotes que quisieran ante la llama. Y de esos barros, estos lodos.
PD: Pensaba que la "carrera de la rata" era levantarme todos los días para ir a trabajar y volver a casa a dormir, pero en realidad la "carrera de la rata" es meterme en un ring con Joxelito98 y pelear por un churro mientras suena 'In The End'.
Aplaudo como haz logrado ordenar toda esta vorágine de información en tu cerebro para plasmarlo en este artículo. Celebro cada reflexión que permita una interpretación ávida sobre la profundidad del calado de esta realidad cada vez más superficial, producto del mismo diagnóstico que realizaste.
Y me emociona, que plantees tu propuesta de cual es el camino a seguir para la superación de esto.
Si hay algo en lo que encuentro consuelo, es que hace ciento cincuenta años una gran mente dijo algo así como: el problema del sistema burgués moderno, es que se presenta como subversión, y está tan ensimismado en su jovial persecución de la producción y ganancia, que no ha dejado momento para borrar sus fantasmas, ni anquilosar su porvenir.
Si de algo se ha encargado este sistema, es de crear la ficción de que esto no tiene fin. Mark Fisher dijo que es más fácil imaginar el fin del mundo, que el fin del capitalismo.
Pero, tranquilos, que todo sistema socioeconómico, tarde o temprano, por sus propias contradicciones estructurales, es superado.
Gracias por tus reflexiones sobre el tema. No es para nada casualidad que mucho del contenido que nos sugieren las plataformas digitales muchas veces son contrarias a nuestro pensamiento, todo con la intención de la confrontación y así generar más visibilidad en cierto contenido. He aprendido a darle “no me interesa” a mucho de ese contenido, sobre todo cuando en realidad no busca un debate o crear una conversación, sino sólo pelear
Frente a la idea tan extendida de que el poder corrompe, hay una frase más interesante que se cita mucho últimamente: «el poder no corrompe, revela». Se le atribuye al historiador y periodista Robert Allan Caro, y creo que podría interpolarse a otros ámbitos de la experiencia humana distintos de la cosa política. El poder funcionaría, entonces, como una grieta por donde se filtra la miseria de quien lo ejerce; siguiendo esa misma lógica, las redes sociales no deberían ser capaces de crear de manera artificial algo que ya se encuentra ahí. No son la fuente, apenas un catalizador en mérito a su inmediatez y al relativo anonimato que ofrece a los usuarios, aunque visibilicen la miseria humana como lo hace el poder en manos de un político corrupto. Protegen de la cercanía física y de sus consecuencias del mismo modo en que el poder absoluto evita que un dictador deba rendir cuentas o hacerse cargo de sus actos delante de tribunales independientes. En otras palabras, gatillan algo que habita en latencia dentro de cada uno de nosotros.
Desde luego, esto no es óbice para que se busquen mecanismos que ayuden a resolver el problema, puesto que las redes no solo visibilizan: también premian nuestra miseria convirtiéndola en «monetizable». ¿Cómo regulamos este desaguisado perverso? Hay una palabra de tu artículo que me dejó un zumbido bastante incómodo, porque de un lado y del otro se utiliza para apuntalar soluciones en todo orden de cosas, pero también se le menta con el peso de lo proscrito y lo inaplicable, una suerte de camisa de fuerza cuyo uso podría traer consecuencias indeseables: intervención.
La verdad no tengo idea de si hay que intervenir o si basta con regular y supervisar, ni de si en la práctica existe una diferencia real entre estos términos. ¿Quién termina ajustando las tuercas de lo que pueden y no pueden las plataformas? ¿El Estado, esa abstracción de seres nimbados que, ni bien se colocan el fotocheck de servidor público, se transforman en alados gestores de la corrección? ¿Bajo qué criterios? Por otro lado, ¿cómo nos organizamos para ejercer oposición si somos inermes ovejitas que nada pueden mientras las conducen a la trasquila? Sin responsabilidad individual no hay colectivo que pueda tirar de ese carro.
A riesgo de sonar un poco ingenuo, compartiré una pequeña reflexión acerca del cuadro de Goya que acertadamente compartes en tu artículo:
Los dos hombres se dan de palos sin alarmarse por el hecho de tener el barro hasta las rodillas; sin caer en que pronto el barro les llegará a la cintura y luego hasta el cuello, y que en breve ya no serán capaces de salir del fango por sus propios medios. ¿Y si ocurre que en una de esas arremetidas se acercan tanto como para notar en los ojos del otro ya no la rabia, sino el reflejo de unos árboles, una agrupación de nubes tendiéndose sobre las montañas, la imagen invertida y redonda del mundo que existe, también, en el cristalino del adversario? ¿Y si logran romper por un segundo el espejismo del vitriolo, y hacen remos de los palos con que andaban dándose de golpes? A puro esfuerzo cada cual lograría salir del fango. Alcanzarían orillas opuestas del mismo pantano; y si han sabido reconocer el esfuerzo del otro por salvarse, si recuerdan en el ojo del otro algo más que la cólera —algo más que el miedo—, marcharán en direcciones opuestas dándose una tregua, o mejor aún, aprovecharán que por fin se encuentran en terreno firme para rodear el pantano y encontrarse en algún punto intermedio. Y conversar.
Pero ¿qué pasaría si antes de notar el barro sobre sus rodillas, si antes de ver el reflejo del mundo en el cristalino del otro, un sol imposible se precipita sobre el pantano y comienza a secarlo? ¿Qué pasaría si ambos hombres quedaran por siempre atrapados en medio del barro, incapaces siquiera de asestarse un nuevo garrotazo? Inmóviles y agotados mientras una nube de buitres se agita sobre sus cabezas, esperando. Siempre están allí, aunque no podamos verlos.
Muchas gracias por incentivar el debate y la reflexión. Saludos.
Todo tristemente cierto, pero la polarización también venía de antes.
Por ejemplo con la televisión privada y luego la TDT dejaron de tener sentido los noticieros neutrales-ish, era mejor distinguirse serviendo a perfiles bien diferenciados, y ya de paso hacer todo lo posible por diferenciarse más aún.
Pero el mayor cambio demográfico de nuestro tiempo, y del que menos se habla, es la migración rural-urbana, la cual ya aumenta las tensiones de pueblerinos vs pijos, consevadores vs progres, pobres vs ricos, pero no solo eso.
En un pueblo todo el mundo se conoce, hay que mantener las formas porque nunca sabes a quién vas a necesitar. Igual hoy el mecánico no está, pero tu vecino sabe y te puede ayudar, mejor llevarse bien por si acaso.
Pero cuando uno llega a la ciudad descubre que no necesita a nadie, hay mecánicos de sobra, todo esta a la venta... excepto la amistad. ¿Y como se hacen amigos en la ciudad? Buscando a tu tribu. Porque en una gran ciudad hay tanta gente que uno tiene el lujo de poder escoger de quien se rodea (los que piensan como uno).
Luego llegan los algoritmos y explotan el fenómeno y ponen *the cherry on the cake*
La salida existía y creo que cada vez está más lejos…
Personalmente he decidido que como mi tiempo en esta vida es limitado, voy a seleccionar a la personas a las que se lo dedico. Eso incluye “sonreír y saludar” al cuñado, a la compañera de trabajo, etc. Con muy pocas puedes realmente tener una conversación-discusión enriquecedora.
Ojalá esta reflexión llegara bien a todos los rincones. Particularmente relevante me parece lo bien que describes que esto no va de fuerza de voluntad y que todos, de una manera u otra, nos exponemos y nos tragamos la tormenta de mierda que beneficia a unos pocos y destroza a los muchos. Gracias como siempre
Pocas lecturas se sienten tan intensamente acertadas como tu escritura de este artículo. Muchas gracias por publicarlo. Este artículo debería de ser materia para enseñarse en las escuelas. Por mi parte, lo recomendaré ampliamente. Felicidades y muchas gracias.
Gafas naranjas protegen, las cremas solares no; las vacunas tienen microchips; la Tierra es plana... Las tecnologías han democratizado la información; contrastada o no está al alcance de todo tipo de personas. Incluso de ese subtipo carentes de criterio, experiencia y conocimiento que piensan que ir en contra de la mayoría les convierte en cultos o visionarios automáticamente. Independientemente el tema. Se caracterizan por intentar desmontar verdades universales con argumentos de papel de fumar de YouTube. La delgada línea entre creerse un genio y ser el que va en contradirección antes de la colisión. Intento esquivar este tipo de personas. Si ya está en mi círculo y, aparece a contrapié, pongo distancia. La ironía y el sarcasmo no funciona con este subtipo. Me tengo que cuidar, soy hipertenso.
Bajo el rigor del materialismo, el algoritmo no es un sujeto con voluntad , sino una estructura lógica diseñada para optimizar la rentabilidad del tiempo de atención. El enfrentamiento social no es un fin en sí mismo, sino el subproducto técnico más eficiente para lograr esa permanencia, explotando los sesgos biológicos de indignación y reactividad del usuario. En definitiva, el conflicto es la solución matemática a un problema de ingeniería: la fragmentación del tejido social es el residuo sólido de una operación de cálculo que busca la máxima rentabilidad económica y el control de una sociedad atomizada y dócil.
Reflexiones muy acertadas. Yo dejé todas las redes hace como 4 años y recién volví. He comprobado que si no entras a discutir con alguien eres totalmente invisible, todo tu contenido pasa totalmente desapercibido.
La cultura del bait y el enfrentamiento, eso promueven.
Es el capitalismo, idiota!
Es un gusto leerte, y plasmar tantas reflexiones que tenemos en la cabeza de manera tan lúcida.
Personalmente creo que Internet está roto. Antes las redes sociales tenían utilidad para estar en contacto con redes de intereses comunes, pero hoy simplemente cosechan nuestra atención con el entretenimiento que describes. La respuesta tiene que ser colectiva, comunitaria, analógica a la vez que digital.
Se han cargado ese espacio compartido y tenemos que reconstruirlo. Para eso era internet.
Hay que romper y refundir cosas, no me cabe duda. Abrazo grande, Javi, a ver si nos vemos pronto!!
Hay un paralelismo entreloa mierdificación y el crecimiento de las ciudades a partir de favelas del que habla el urbanista MikeDaivis en su libro "Planeta de Ciudades Miseria": primero dejan que crezca la favela donde la gente construye sus barrios informales. Luego, cuando la favela ocupa un espacio que antes era no urbanizable, la tolerancia se transforma en represión, se regulan las calles, se invierte en infraestructuras ysee convierte en un nuevo barrio, echando a sus antiguos moradores.
Ese proceso de apropiación por el capital, fagotizando la espontaneidad de la gente puede servir para entender la deriva de Internet.
Me lo apunto, a ver si puedo leerlo. Gracias.
Me hizo pensar también en todo el contenido disfrazado de estilos de vida aparentemente k ofensivos con mensajes políticos perversos, recomiendo este docu https://youtu.be/paE57fW6U3M?si=BYS_cdv8WSPXCYBl por lo demás agradecida del algoritmo de Substack jaja por traerme hasta aquí! Nos leemos
Mira, algo bueno hizo el algoritmo ;)
Muchas gracias por otro Kiribati, siempre interesante.
Lo que han sabido identificar bien las tecnológicas (y otras) es esa satisfacción, más bien obsesión, primaria que tenemos por tener razón. En lo que sea. Tú mismo lo dices al final: no la tiene solo el vecino (que es el que elige al alcalde), sino que la tenemos nosotros. Por la mayor chorrada que pillemos, cuanto más nimia y más nos la sude en realidad, más placer nos da. "Chúpate esa Joxelito98, vuelve a por otra".
No sé si de forma correcta o no (siento no afirmar con vehemencia), yo creo que el COVID fue el mayor éxito de la historia para estas empresas. No hablo de una conspiración por la que crearan un virus para hacerte discutir con Joxelito98, sino que accidentalmente se encontraron con un caldo de cultivo y laboratorio experimental increíble: gente 24/7 pendiente de la única ventanita de salida al exterior de la caverna. Y esa ventanita era de su propiedad, para poner los monigotes que quisieran ante la llama. Y de esos barros, estos lodos.
PD: Pensaba que la "carrera de la rata" era levantarme todos los días para ir a trabajar y volver a casa a dormir, pero en realidad la "carrera de la rata" es meterme en un ring con Joxelito98 y pelear por un churro mientras suena 'In The End'.
Joxelito98, te queremos, ven que te vamos a dar un abrazo.
¡Todo este maldito sistema está mal!
Aplaudo como haz logrado ordenar toda esta vorágine de información en tu cerebro para plasmarlo en este artículo. Celebro cada reflexión que permita una interpretación ávida sobre la profundidad del calado de esta realidad cada vez más superficial, producto del mismo diagnóstico que realizaste.
Y me emociona, que plantees tu propuesta de cual es el camino a seguir para la superación de esto.
Si hay algo en lo que encuentro consuelo, es que hace ciento cincuenta años una gran mente dijo algo así como: el problema del sistema burgués moderno, es que se presenta como subversión, y está tan ensimismado en su jovial persecución de la producción y ganancia, que no ha dejado momento para borrar sus fantasmas, ni anquilosar su porvenir.
Si de algo se ha encargado este sistema, es de crear la ficción de que esto no tiene fin. Mark Fisher dijo que es más fácil imaginar el fin del mundo, que el fin del capitalismo.
Pero, tranquilos, que todo sistema socioeconómico, tarde o temprano, por sus propias contradicciones estructurales, es superado.
Gracias por leer y comentar.
Qué buen análisis, muchas gracias por compartir.
Gracias por tus reflexiones sobre el tema. No es para nada casualidad que mucho del contenido que nos sugieren las plataformas digitales muchas veces son contrarias a nuestro pensamiento, todo con la intención de la confrontación y así generar más visibilidad en cierto contenido. He aprendido a darle “no me interesa” a mucho de ese contenido, sobre todo cuando en realidad no busca un debate o crear una conversación, sino sólo pelear
Gracias a ti por leer y por comentar. Yo empecé dándole a “no me interesa”, pero poco después pasé a desinstalar las apps 😹
Que majestuoso Kiribati, gracias por compartir…
Frente a la idea tan extendida de que el poder corrompe, hay una frase más interesante que se cita mucho últimamente: «el poder no corrompe, revela». Se le atribuye al historiador y periodista Robert Allan Caro, y creo que podría interpolarse a otros ámbitos de la experiencia humana distintos de la cosa política. El poder funcionaría, entonces, como una grieta por donde se filtra la miseria de quien lo ejerce; siguiendo esa misma lógica, las redes sociales no deberían ser capaces de crear de manera artificial algo que ya se encuentra ahí. No son la fuente, apenas un catalizador en mérito a su inmediatez y al relativo anonimato que ofrece a los usuarios, aunque visibilicen la miseria humana como lo hace el poder en manos de un político corrupto. Protegen de la cercanía física y de sus consecuencias del mismo modo en que el poder absoluto evita que un dictador deba rendir cuentas o hacerse cargo de sus actos delante de tribunales independientes. En otras palabras, gatillan algo que habita en latencia dentro de cada uno de nosotros.
Desde luego, esto no es óbice para que se busquen mecanismos que ayuden a resolver el problema, puesto que las redes no solo visibilizan: también premian nuestra miseria convirtiéndola en «monetizable». ¿Cómo regulamos este desaguisado perverso? Hay una palabra de tu artículo que me dejó un zumbido bastante incómodo, porque de un lado y del otro se utiliza para apuntalar soluciones en todo orden de cosas, pero también se le menta con el peso de lo proscrito y lo inaplicable, una suerte de camisa de fuerza cuyo uso podría traer consecuencias indeseables: intervención.
La verdad no tengo idea de si hay que intervenir o si basta con regular y supervisar, ni de si en la práctica existe una diferencia real entre estos términos. ¿Quién termina ajustando las tuercas de lo que pueden y no pueden las plataformas? ¿El Estado, esa abstracción de seres nimbados que, ni bien se colocan el fotocheck de servidor público, se transforman en alados gestores de la corrección? ¿Bajo qué criterios? Por otro lado, ¿cómo nos organizamos para ejercer oposición si somos inermes ovejitas que nada pueden mientras las conducen a la trasquila? Sin responsabilidad individual no hay colectivo que pueda tirar de ese carro.
A riesgo de sonar un poco ingenuo, compartiré una pequeña reflexión acerca del cuadro de Goya que acertadamente compartes en tu artículo:
Los dos hombres se dan de palos sin alarmarse por el hecho de tener el barro hasta las rodillas; sin caer en que pronto el barro les llegará a la cintura y luego hasta el cuello, y que en breve ya no serán capaces de salir del fango por sus propios medios. ¿Y si ocurre que en una de esas arremetidas se acercan tanto como para notar en los ojos del otro ya no la rabia, sino el reflejo de unos árboles, una agrupación de nubes tendiéndose sobre las montañas, la imagen invertida y redonda del mundo que existe, también, en el cristalino del adversario? ¿Y si logran romper por un segundo el espejismo del vitriolo, y hacen remos de los palos con que andaban dándose de golpes? A puro esfuerzo cada cual lograría salir del fango. Alcanzarían orillas opuestas del mismo pantano; y si han sabido reconocer el esfuerzo del otro por salvarse, si recuerdan en el ojo del otro algo más que la cólera —algo más que el miedo—, marcharán en direcciones opuestas dándose una tregua, o mejor aún, aprovecharán que por fin se encuentran en terreno firme para rodear el pantano y encontrarse en algún punto intermedio. Y conversar.
Pero ¿qué pasaría si antes de notar el barro sobre sus rodillas, si antes de ver el reflejo del mundo en el cristalino del otro, un sol imposible se precipita sobre el pantano y comienza a secarlo? ¿Qué pasaría si ambos hombres quedaran por siempre atrapados en medio del barro, incapaces siquiera de asestarse un nuevo garrotazo? Inmóviles y agotados mientras una nube de buitres se agita sobre sus cabezas, esperando. Siempre están allí, aunque no podamos verlos.
Muchas gracias por incentivar el debate y la reflexión. Saludos.
Todo tristemente cierto, pero la polarización también venía de antes.
Por ejemplo con la televisión privada y luego la TDT dejaron de tener sentido los noticieros neutrales-ish, era mejor distinguirse serviendo a perfiles bien diferenciados, y ya de paso hacer todo lo posible por diferenciarse más aún.
Pero el mayor cambio demográfico de nuestro tiempo, y del que menos se habla, es la migración rural-urbana, la cual ya aumenta las tensiones de pueblerinos vs pijos, consevadores vs progres, pobres vs ricos, pero no solo eso.
En un pueblo todo el mundo se conoce, hay que mantener las formas porque nunca sabes a quién vas a necesitar. Igual hoy el mecánico no está, pero tu vecino sabe y te puede ayudar, mejor llevarse bien por si acaso.
Pero cuando uno llega a la ciudad descubre que no necesita a nadie, hay mecánicos de sobra, todo esta a la venta... excepto la amistad. ¿Y como se hacen amigos en la ciudad? Buscando a tu tribu. Porque en una gran ciudad hay tanta gente que uno tiene el lujo de poder escoger de quien se rodea (los que piensan como uno).
Luego llegan los algoritmos y explotan el fenómeno y ponen *the cherry on the cake*
La salida existía y creo que cada vez está más lejos…
Personalmente he decidido que como mi tiempo en esta vida es limitado, voy a seleccionar a la personas a las que se lo dedico. Eso incluye “sonreír y saludar” al cuñado, a la compañera de trabajo, etc. Con muy pocas puedes realmente tener una conversación-discusión enriquecedora.
Ojalá esta reflexión llegara bien a todos los rincones. Particularmente relevante me parece lo bien que describes que esto no va de fuerza de voluntad y que todos, de una manera u otra, nos exponemos y nos tragamos la tormenta de mierda que beneficia a unos pocos y destroza a los muchos. Gracias como siempre
Pocas lecturas se sienten tan intensamente acertadas como tu escritura de este artículo. Muchas gracias por publicarlo. Este artículo debería de ser materia para enseñarse en las escuelas. Por mi parte, lo recomendaré ampliamente. Felicidades y muchas gracias.
Muchas gracias, Alejandro, por tus generosas palabras. Abrazo.
Gafas naranjas protegen, las cremas solares no; las vacunas tienen microchips; la Tierra es plana... Las tecnologías han democratizado la información; contrastada o no está al alcance de todo tipo de personas. Incluso de ese subtipo carentes de criterio, experiencia y conocimiento que piensan que ir en contra de la mayoría les convierte en cultos o visionarios automáticamente. Independientemente el tema. Se caracterizan por intentar desmontar verdades universales con argumentos de papel de fumar de YouTube. La delgada línea entre creerse un genio y ser el que va en contradirección antes de la colisión. Intento esquivar este tipo de personas. Si ya está en mi círculo y, aparece a contrapié, pongo distancia. La ironía y el sarcasmo no funciona con este subtipo. Me tengo que cuidar, soy hipertenso.
La salud es lo primero.
"The only framework capitalism can thrive in is dystopia
Fuck all the fakers acting like they’re interested in hearing us
When we yell, "Hold accountable the architects of hopelessness and never ending violence"
They'll be like, "Whatever, idiot" and fuel their brand of power
Incorruptible like it exists
Saintly fronts in a system that rewards only the greediest
The only endgame for capitalism is dystopia
And we know all about it, but we just don't know what to do
What can we do? What can we do? What can we do?"
Se lo voy a pasar hasta a mis gatos, jefe.
Pobres gatos. Abrazo, amic.
Bajo el rigor del materialismo, el algoritmo no es un sujeto con voluntad , sino una estructura lógica diseñada para optimizar la rentabilidad del tiempo de atención. El enfrentamiento social no es un fin en sí mismo, sino el subproducto técnico más eficiente para lograr esa permanencia, explotando los sesgos biológicos de indignación y reactividad del usuario. En definitiva, el conflicto es la solución matemática a un problema de ingeniería: la fragmentación del tejido social es el residuo sólido de una operación de cálculo que busca la máxima rentabilidad económica y el control de una sociedad atomizada y dócil.
De eso hablo en el texto, sí.